por quÉ no me callo

El portaaviones ultraperiférico de la OTAN

Cuando Hermoso llegó a la alcaldía de Santa Cruz recibió a una delegación de la OUA que venía a testar la africanidad del Archipiélago. Hace 40 años, aquella misión que incomodaba a España llevaba el dosier independentista canario más lejos que los contenciosos históricos vasco y catalán. Cubillo, al frente de una organización casi incorpórea, hacía ruido con bombas caseras para hacerse oír en el continente de al lado. Traía en jaque a la Moncloa con el apoyo mordaz de Argelia, desde su exilio radiofónico adobado con un humor canario que lo hacía receptivo pese a la mala señal en horas de madrugada.

Después, Hermoso recordaba que, a la salida, los representantes de la OUA le preguntaron al jefe de protocolo José Arturo Navarro Riaño que dónde estaban los “negros” en Santa Cruz. “Los únicos negros son ustedes”, contestó Riaño. Hermoso era europeísta y Cubillo africanista. En ese debate, la Organización para la Unidad Africana (OUA) se disponía, en junio de 1981, cuando la susodicha visita, a llevar a una cumbre el caso colonial canario. Dos años antes, en septiembre de 1979, comprobé, al cubrir la VI Conferencia de Países No Alineados en La Habana, el cabreo español por los éxitos diplomáticos de Cubillo, que cual Quijote sin ejército lograba meter la espina insular en aquellos foros de potenciales aliados.

Se nos quedó grabado el nombre de Edem Kodjo, secretario general de la OUA, recibido en Barajas por el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Robles Piquer (el cuñado de Fraga) que hacía pasillos en La Habana. El presidente, Leopoldo Calvo-Sotelo, recibió al dirigente africano antes de su salto a Canarias en una España que no estaba para demasiadas alegrías, recién salida del golpe de Estado de Tejero.

Quince años después, siendo presidente de Canarias, Hermoso cogió un avión (que al parecer le facilitó un empresario canario) y realizó una gira relámpago por las principales capitales comunitarias para abogar por una noción conceptual y jurídicamente inédita en Bruselas sobre las islas más alejadas del continente: la condición de regiones ultraperiféricas. La ofensiva tuvo éxito y quedó recogida en el articulo 299.2 del Tratado de Ámsterdam, que nos aprendimos de memoria. Hermoso se quejaba de que Europa nos veía como un paraíso turístico olvidando la rémora de la dependencia del exterior. Hoy y mañana se celebra en Martinica una cumbre de las RUP, el influyente lobby insular que estrena una nueva estrategia de ayudas de la UE en mitad de la tormenta de la guerra. Y África, a cuyo costado estamos nosotros, cobra todo el interés geopolítico de la OTAN ante los riesgos bélicos que traen los vientos de Ucrania. El portaaviones canario permanece alerta y expectante.

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