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La temporada no merecía un final tan triste

El Girona, que fue superior tanto en Montilivi como en el Heliodoro, destroza el objetivo de un equipo que peleó durante 45 partidos por un sueño ahora roto
La temporada no merecía un final tan triste. | Sergio Méndez

Se produjo el desenlace más triste de la temporada, el que nadie imaginaba y el más cruel posible. El CD Tenerife no pudo superar a un Girona que se llevó de manera merecida una victoria merecida y un ascenso que el fútbol le debía. Fue mejor el Girona en su estadio y ayer también. Mostraron más ambición y eso lo plasmaron tanto en la primera como en la segunda parte. El marcador no engaña y deja claro que el club catalán superó al blamquiazul.

El inicio del partido fue el previsto. El Girona saltó al campo con la idea de marcar. El Tenerife aguantaba las embestidas bien posicionado en defensa, pero con el balón en los pienso daban una a derechas. No entró cómodo al partido el Tenerife.

El primer contratiempo para el club gerundense llegó en el minuto 16, cuando se lesionó Iván Martín. Entró en su lugar Samu Saiz.

Llegó la primera media hora de partido y el Tenerife era un equipo impreciso. El balón le quemaba a sus jugadores. Todo esto propició que el Girona mantuviera su plan de irse cada vez más arriba.

Pero este Tenerife cuando parece estar noqueado, se saca un as de la manga para asustar. Eso hizo justamente en torno al minuto 30. Primero fue Mellot el que asistió a Mario González, quien se plantó escorado ante Juan Carlos. El punta tinerfeño tiró algo blando y el meta paró sin problemas. Pocos minutos después, un centro largo de Moore lo cabeceó Enric. Luego volvió a aparecer Juan Carlos para evitar lo que parecía el 1-0. El colegiado mostró amarilla a Gallego, ya que bajo su criterio llegó a pegarle a la pelota con la mano. Las imágenes mostraron que el colegiado se equivocó. Arcediano Monescillo fue, desde el inicio, proclive a pitar cualquier contacto que hubiera entre los jugadores, para que así no se les escapara el partido de las manos.

Al final de la primera parte se complicó el partido. En el minuto 40, Sergio González cometió un claro penalti al detener un disparo del Girona con la mano izquierda. Tan claro como absurdo. Se encargó de lanzarlo Stuani, quien no tuvo problemas para engañar a Soriano y marcar el gol que ponía al Girona en Primera.

El primer acto no dio para más, y el Tenerife se fue a la caseta con malas sensaciones, pero siendo consciente de que estaba a un gol de empatar el partido y forzar la prórroga.

Empate y lágrimas

La segunda parte arrancó con un cambio en la formación blanquiazul. Se quedó en la caseta Sergio González, quien además de cometer el penalti, también tenía una amarilla.

El gol de Stuani cambió el escenario del partido. Le tocaba al Tenerife asumir el protagonismo del mismo y eso fue evidente desde el principio de la segunda parte.

La primera para los blanquiazules fue un disparo desde fuera del área de Aitor, que detuvo Juan Carlos con dificultades.

En el 57 volvió a asomarse el Tenerife a la meta garundense. Balón colgado y remate de José León, pero el balón se fue por encima del larguero visitante. Este Tenerife ya era otro completamente diferente al de la primera parte.

El Tenerife tenía arrinconado al Girona y era cuestión de tiempo que llegase el empate. Tanto que apenas tardó.

Minuto 59 y un preciso centro al segundo palo de Corredera lo cabeceó al fondo de la portería Carlos Ruiz. Las gradas estallaron de júbilo con el tanto de uno de sus emblemas, Don Carlos Ruiz, un guerrero infatigable que llevaba nueve temporadas luchando por marcar este tanto. El 1-1 se celebró por todo lo alto en un estadio que ya se veía en Primera División, pero quedaba mucho partido por delante.

Ramis hizo cambios tras el empate y metió a Sam Shashoua y a Elady Zorrilla, por lo que salieron del campo Mario González y Bermejo.

Pero el Girona no tardó mucho en volver a coger ventaja. Condujo Samu Saiz, pero fue Baena el que acabó chutando, con la mala suerte de que el balón tocó en el hombro de José León, desviando la trayectoria del esférico y engañando a un Soriano que no pudo evitar que el Girona marcase el 1-2. Volvía a torcerse todo.

El partido se detuvo durante algunos minutos debido a que durante la celebración del 1-2, cayeron algunas botellas al terreno de juego.

El segundo gol visitante dejo noqueado al Tenerife, que apenas se enteró de que el Girona marcó el 1-3 a continuación. En una jugada a balón parado lanzada por Aleix García, en el segundo palo lo remata libre de marca Arnau. Todo estaba perdido.

Los minutos que restaban, el Tenerife apenas tuvo ni ideas ni ocasiones para levantar un marcador tan adverso como duro. De esta manera tan triste, acaba el sueño blanquiazul.

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