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El Tenerife jugará la final del ascenso a Primera tras derrotar a Las Palmas en su estadio (1-2)

El CD Tenerife logra, en un soberbio partido, clasificarse para la final del ‘play-off’ de ascenso a Primera División tras ganar 1-2 a la UD Las Palmas en un derbi histórico
Tenerife
Foto: Sergio Méndez

Los sueños están para cumplirlos y las páginas de historia para escribirlas. El CD Tenerife redactó anoche una memorable en el Estadio de Gran Canaria, donde derrotó con justicia, honor y merecimiento a la UD Las Palmas. Fueron mejores los blanquiazules en el Heliodoro Rodríguez López y también anoche en el Estadio de Gran Canaria. Especialmente en la primera parte, donde destrozaron al equipo amarillo con dos tantos de Enric Gallego. No pudieron los de García Pimienta con el fútbol hormigón de los de Luis Miguel Ramis, el entrenador que le ha devuelto a toda una Isla un sueño que hace no tanto parecía imposible. El ‘Tete’ ya está clasificado para jugar la final de ascenso a LaLiga Santander, a partir de la próxima semana, frente al ganador de la eliminatoria entre SD Eibar y Girona FC.

Nadie esperaba que el inicio del partido tuviera un guión como el que presenciaron atónitos los más de 32.000 amarillos que animaban a los jugadores locales. Se esperaba una salida en tromba de la UD, pero fue el Tenerife el que hizo una puesta en escena mucho más inteligente que su adversario. Tanto que a los cuatro minutos de partido, los blanquiazules se pusieron por delante en el marcador.

Balón colgado al área grancanaria y Enric anticipa de cabeza la pésima salida de Valles. El balón se metió en la portería local, pero Navas sacó la pelota de dentro de su portal. Ni el colegiado ni su asistente se percataron, pero el VAR entró en acción para corregir a ambos y dar por bueno el gol de los blanquiazules. Los amarillos no se creían lo que estaba pasando, mientras que los 700 valientes tinerfeños que viajaron a Gran Canaria explotaron de júbilo en su sector. La eliminatoria se le ponía más de cara que nunca a los de Luis Miguel Ramis.

Obviamente, el gol descompuso los planes locales, mientras que a los visitantes les solidificó la idea. Ellos tenían que mandar en el partido, pero empezaron a entender el significado del fútbol hormigón que practica el Tenerife. Los blanquiazules sacaron todo su repertorio de juego sólido, serio y comprometido.

La UD se adueñó del balón ante un Tenerife muy juntito atrás y solidario en el esfuerzo y en las ayudas. Con Viera como capitán al mando, los amarillos crearon incertidumbre sobre la meta tinerfeñista, pero siempre el peligro fue bien resuelto.
Los nervios empezaron a apoderarse de los de García Pimienta, en especial de Viera, que se ganó la tarjeta amarilla por una entrada criminal sobre Sergio González, al que pudo haber lesionado de gravedad. No acabaría la primera parte el estandarte local. Se fue llorando del terreno de juego lesionado. Lo relevó Maikel Mesa. Peor no se le podían poner las cosas para la UD.

O sí. Con el primer tiempo casi finalizado, otro balón colgado al área de Valles lo intenta rematar de cabeza Mollejo. Se lo impidió Navas propinando al atacante blanquiazul un codazo salvaje que el colegiado tampoco vio. Menos mal que en el VAR, una vez más no hubo dudas, y el colegiado pitó la clarísima pena máxima a favor del Tenerife. Se encargó de tirarlo Enric Gallego y el balón entró con suspense, porque Valles estuvo a punto de pararlo. Pero el balón entró nuevamente en la portería grancanaria para desesperación de la hinchada local, que en gran medida empezó a abandonar el estadio.

Así acabó una primera parte que dejaba la eliminatoria muy favorable para el Tenerife, ya que ganaba por 3-0 contando con el tanto marcado José León en el Heliodoro. La UD tendría que marcar tres goles en la segunda para forzar la prórroga.

Nervios y sufrimiento

Era importante salir vivos en la segunda parte, porque a Las Palmas solo les quedaba ir con el cuchillo en la boca a intentar meterse en el partido. Pronto empezaron las hostilidades y Cardona estuvo cerca de marcar en el 49. El balón se marchó rozando el poste. En los siguientes minutos se incrementó la presión sobre la meta de Soriano, pero el Tenerife resistía en pie.

Para apuntalar la idea, Ramis entró en el partido en el 59 con dos cambios. Metió a Pomares y a Andrés Martín por Mario y Bermejo. García Pimienta también había hecho una sustitución. Se quedó el desaparecido Jesé en la caseta y entró Benito en su lugar.

Las Palmas empezó a acusar el cansancio físico y necesitaban un gol para meterse en el partido. Lo lograron en el minuto 70. Saque de esquina y Curbelo, libre de marca remata de cabeza al fondo de la portería blanquiazul. El tanto enchufó a la afición de la UD, que empezó a creer en la remontada.

Necesitaba el Tenerife reaccionar para no meter del todo a su rival en el duelo y no ahogarse en más dudas.

Ramis volvió a reaccionar. Poco después del 1-2, el entrenador quitó a Mollejo, muy cansado, para meter al pichichi, a Elady Zorrilla. Pero no quedó ahí la cosa. Algunos blanquiazules estaban extenuados necesitaban un reemplazo. Había que buscar soluciones para aguantar el resultado. Ramis tomó decisiones. Pasó a defender con tres centrales dando entrada en el campo a Sipcic, que se colocó junto a Sergio y José León, más los laterales, Moore y Mellot, que se unían para defender con cinco. Por delante se formó otra línea de cuatro bien definida, con Elady por la derecha, Pomares por la izquierda y en el medio un doble pivote con Míchel y Aitor. Arriba solo se quedaba Andrés Martín.

Después de ese movimiento, se acabó el partido. Las Palmas no pudo más y enterró el hacha de guerra frente a un Tenerife que cerró cualquier hueco por el que se pudieran colar los jugadores amarillos. Sucumbieron ante el fútbol hormigón de un Tenerife que no para de creer en que su ambición no tiene límites. Lo demostró en esta eliminatoria, en la que fue superior a la UD Las Palmas tanto en el Heliodoro como en el Estadio de Gran Canaria. La siguiente piedra en el camino será el Eibar o el Girona.

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