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Covid-19: los síntomas de las nuevas subvariantes BA.4 y BA.5

Las primeras variantes de ómicron —BA.1 y BA.2— resultaron tener unas consecuencias menos agresivas con los infectados, en parte, debido a que el virus se replicaba mejor en la nariz que en los pulmones
Covid-19: los síntomas de las nuevas subvariantes BA.4 y BA.5

Las últimas cifras sobre la covid en España no dejan lugar a dudas, estamos ante la siguiente ola de la pandemia en nuestro país. Durante las últimas semanas, los expertos han observado un creciente número de contagios por esta enfermedad, pero también de las hospitalizaciones. Estos datos preocupan especialmente ahora que las medidas de contención del virus se han relajado, siendo la más destacada la retirada de la mascarilla en la mayoría de interiores. las Las nuevas subvariantes BA.4 y BA.5 son un problema.

En este caso, las protagonistas de la nueva ola del covid en nuestro país son  las nuevas subvariantes BA.4 y BA.5  —la subvariante de ómicron que se impuso en Navidad fue la BA.1—. Tal y como se explica en este artículo de EL ESPAÑOL, en algunas zonas de España, como es el caso de Extremadura, las nuevas variantes suponen el 56% de los casos de covid. En este sentido, el artículo apunta a que será el sublinaje BA.5 el que se imponga este verano.

Al igual que pasaba con las primeras subvariantes de ómicron, las personas más afectadas por estas dos nuevas son, también, las personas más mayores y los inmunodeprimidos. Sin embargo, preocupan especialmente por dos aspectos: el aumento de las hospitalizaciones y el hecho de que parecen escapar a la inmunidad proporcionada por las vacunas y también por la que se concede de forma natural tras haber superado la infección. De hecho, estas variantes son las que más escape vacunal muestran desde el inicio de la pandemia.

Las nuevas subvariantes BA.4 y BA.5 y sus síntomas

Pero, ¿qué sabemos acerca de los síntomas de estas nuevas variantes? De momento, existen pocos datos sobre ellos. Sin embargo, recientemente la Sanidad Pública Francesa ha publicado un informe en el que ha observado los síntomas de los pacientes contagiados con BA.4 y BA.5 y ha destacado los más frecuentes: en primer lugar, la fatiga —que se ha observado en el 75,5% de los pacientes—, después, la tos y la fiebre —en el 58,3% de las personas estudiadas—, por detrás, el dolor de cabeza —en un 52,1% de los casos—, y, por último, el moqueo de la nariz —que presentan el 50,7% de los pacientes—.

Es decir, los síntomas más frecuentes de la enfermedad son ya conocidos por las anteriores oleadas de la covid. Con respecto a la subvariante de las Navidades —la BA.1— la Salud Pública de Francia notifica una mayor frecuencia de mucosidades en la nariz, náuseas, diarreas y pérdida del gusto y del olfato. En general, el organismo francés ha observado que las nuevas variantes producen más síntomas: sólo el 3% de quienes estaban infectados por las variantes BA.4 y BA.5 eran asintomáticos frente al casi 11% de personas sin síntomas que se observaron en el sublinaje de las Navidades.

Además, la Sanidad Pública de Francia apunta en su informe que “la duración media de estos síntomas era de siete días (entre tres y diez días), más larga que se produce por los casos de BA.1 (4 días de media [entre los dos y siete días])”. En resumen, este análisis perfila una subvariante que origina una mayor cantidad de síntomas, aunque todos ellos son viejos conocidos de las olas anteriores. De todas formas, si los síntomas no son nada nuevo, ¿de dónde procede el aumento de las hospitalizaciones?

Peligro en el pulmón

Las primeras variantes de ómicron —BA.1 y BA.2— resultaron tener unas consecuencias menos agresivas con los infectados, en parte, debido a que el virus se replicaba mejor en la nariz que en los pulmones. Es decir, provocan menos infección y enfermedades complicadas en estos órganos. Sin embargo, los virus de las últimas variantes BA.4 y BA.5 han recuperado esta capacidad de replicarse con mayor efectividad en los pulmones y, por tanto, de expandir la enfermedad a estos.

Así lo explicaba Sonia Zúñiga, investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el Canal 24 horas de Radiotelevisión Española (RTVE). Según la experta, este hallazgo ha sido observado en estudios con animales y suponen un peligro para las personas más vulnerables: aquellas que no han sido vacunadas y en las que la inmunidad ha descendido a causa de una enfermedad o de la edad. 

“Hay que seguir insistiendo que frente a la enfermedad más severa, por el momento, estamos protegidos, pero hay que estar pendiente de la población más vulnerable”, recuerda la investigadora. Esta protección se debe al efecto de la vacunación en la población general. Por esta razón, es posible observar casos de infección por covid en los que se produzca daño en el pulmón y consecuencias más graves en los sectores de población de más edad e inmunodeprimidos.

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