el charco hondo

La inexistencia de Logan Walker

Nicholas y Benjamin son gemelos, físicamente idénticos, pero tienen personalidades muy diferentes. Su tía, Grace, los entrenó durante años para que ambos se hicieran pasar en la escuela secundaria por un chico al que decidieron llamar Logan Walker. Con este planteamiento el escritor quiso ofrecer al lector la posibilidad de observar cómo los amigos de Nicholas y Benjamin se relacionan con las dos caras de Logan o cómo los falsos Walker conviven con quienes los rodean, provocando desconciertos emocionales y afectivos. La inexistencia de Logan Walker, título de una novela para ser leída en edades tempranas, se detiene en la delgada línea que separa existencia e inexistencia, apariencia y realidad. A los gemelos, Nicholas y Benjamin, la tía Grace los condena a moverse en un espacio de desdoblamientos, duplicidades, vacíos y confusión, de luces y sombras, de existencias e inexistencias como las que de días a esta parte parecen aflorar a raíz del inexplicable lío donde se ha metido Nueva Canarias, formación que Interior ha excluido del registro de partidos, y a la que la Audiencia Nacional considera extinguida al no constarle actividad o funcionamiento. Hay más. La resolución del Ministerio considera cancelada a NC atendiendo a una sentencia que alude a que el partido lleva tres años sin adaptar sus estatutos. El secretario de Organización, Carmelo Ramírez, se ha confesado extrañado, pero probablemente bastante menos que los cargos públicos u orgánicos, militantes, simpatizantes y votantes de NC, a quienes el tornado de informaciones de estos últimos días estarán dejando con un saco de preguntas sin apenas respuestas, sin explicaciones. Es probable que NC encuentre un hueco por el que escapar del callejón sin salida que supone verse fuera del registro de partidos; pero, como les pasó a Nicholas y Benjamin, por culpa de la tía Grace, resulta enormemente posible que en ese partido haya quienes mastiquen en voz baja algunas dudas sobre su existencia o inexistencia como tal, como NC; no ya como organización, pero sí como NC. Tampoco parece descabellado imaginarlos preguntándose piel adentro, y afuera, sobre si podrán evitar males mayores; incertidumbres y dolores que el calendario preelectoral eleva a la categoría de migraña. El problema de NC no es que los adversarios no estén pasándoselo mal haciendo sangre o que, en otro registro, algunos estén optando por bromear con lo ocurrido. El lío es el lío. Y es un buen lío. Tendrán que hilar muy fino para remontar la bola de partido que se les ha cruzado a pocos meses de las elecciones. Caso contrario el electorado no sabrá a qué atenerse, no sabrá si quien les pide el voto es Nicholas, Benjamin, la tía Grace o el inexistente Logan Walker.

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