al golpito

Una vez más, el fuego como protagonista

Llega el verano y muchos montes de España, incluyendo Canarias (Tenerife), se ven afectados por la agresión bien sea por parte de algún objeto de cristal, colillas de cigarros, barbacoas o por la maldad del ser humano denominados como pirómanos. Hay quien piensa y dice que es debido al cambio climático, puede ser, pero más bien creo que en muchas ocasiones es por obra de la maldad de la mano intencionada del ser humano. Lo cierto es, que un año más, el medio ambiente se ve afectado en llamas ante la pérdida de miles de hectáreas enriquecidas de una vegetación natural y la desaparición de miles de animales. De la misma manera, y cuando se confirma que los incendios han sido intencionados, debería de existir una Ley a nivel de Estado que sancione al infractor o infractores con pena de cárcel. 

Por otro lado, no es justo que nuestros montes se vean diezmados por culpa de unos insensatos, criminales del medio ambiente y chusmas que en nada representan a la sociedad donde vivimos. Ni que decir tiene, que muchas son las personas que se juegan la vida cada vez que hay un incendio en esos montes o vergeles naturales del planeta tierra. La insensatez, por describirlo de alguna manera, por no decir la cobardía de las bazofias humanas que queman los montes, motiva poner en peligro a miles de personas que viven en las cercanías de los montes. No obstante, a título de información, el nuevo Código Penal ofrece una respuesta de hasta seis años de cárcel y multa ante incendios de suma gravedad que tiene una causa intencionada y genera situaciones de peligro para la integridad física de las personas. El texto mantiene las penas de prisión básicas de uno a cinco años y multa de 12 a 18 meses.

Muchas veces pienso, en una reflexión profunda y preocupante, en el caso que haya sido el ser humano quien lo haya provocado, que es lo que pasa por la mente de esos impresentables para maltratar, herir y asesinar nuestros montes. Lugares naturales, que desprenden oxígeno a la vida de la humanidad. Cierto es, que los montes necesitan estar limpios para evitar y prevenir incendios que provoquen la destrucción de miles de hectáreas de zona vegetal y animal, pero también de vidas humanas. Tampoco quiero olvidar la gran labor llevada a cabo por todos esos voluntarios y grupos de trabajadores forestales y bomberos, incluyendo esos pilotos de los hidroaviones. También protección civil y policías locales, guardias civiles y nacionales.  Sin duda, personas que han arriesgado sus vidas para poder contener la violencia de un fuego que aún no se sabe a ciencia cierta quien lo provocó, aunque las sospechas van dirigidas a la maldad del ser humano. Así pues, entre todos debemos cuidar y proteger nuestros montes, medios ambientales que nos dan vida y felicidad. El cambio climático es una realidad, pero también es una realidad las mentes enfermas del ser humano, los cuales disfrutan con destruir una gran parte de la naturaleza que nos pertenece a todos.

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