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El origen de los canarios pasa (también) por Portugal

Francisco García-Talavera publica una investigación sobre ‘Apellidos portugueses en Canarias. Su aportación a la Historia’
El origen de los canarios pasa (también) por Portugal
Francisco García-Talavera Casañas. / DA

“Prácticamente todos los canarios tenemos en nuestro árbol genealógico algún ascendente con apellido portugués”. De Abrante a Zerpa, de Báez a Socas, de Henríquez a Robaina, de Dévora a Toste… Y así, más de 140, entre portugueses, galaicoportugueses y castellanizados de origen luso, que son los que recoge Francisco García-Talavera Casañas en su nuevo libro.

Apellidos portugueses en Canarias. Su aportación a la Historia (Editorial Kinnamon, 2022) es el fruto de una investigación del geólogo y paleontólogo tinerfeño desarrollada durante más de 20 años. Una obra que tuvo su precedente en 69 apellidos canarios. Linajes guanches en América (Kinnamon, 2019), aunque en ese volumen vinculado a la antroponimía aludía solo a una veintena larga de apellidos portugueses.

LOS LISTINES

Esta labor ha requerido que consultase numerosos documentos históricos, como protocolos notariales, datas o acuerdos de cabildos. “También fueron útiles los viajes de investigación que he realizado por la Macaronesia”, explica. “Gran parte de esos apellidos canarios de origen portugués los he hallado en los otros archipiélagos macaronésicos [Azores, Cabo Verde, Madeira]. Incluso me he servido de los listines telefónicos. En las expediciones en las que he participado en la Macaronesia, pero también en mis viajes a Lisboa, siempre he procurado obtener las guías telefónicas de cada lugar para seguir avanzando en la investigación de estos apellidos”.

EL ORIGEN

“Los portugueses siempre buscaron hacerse con el control del Archipiélago. En 1424 intentaron la conquista de las Islas con una gran flota al mando de Fernando de Castro”, señala Francisco García-Talavera. “Primero recalaron en Lanzarote, donde ya tenían una avanzadilla, y de ahí, a Gran Canaria, isla en la que fueron repelidos por los guanches. De manera que entonces decidieron ir a La Gomera. Conquistar Tenerife ni se lo plantearon; sabían que se iban a encontrar con la misma resistencia que en Gran Canaria o aun mayor”, apostilla.

Finalmente, y tras una serie de escaramuzas, lograron hacerse con dos cantones del norte gomero, los de Agana y Mulagua, que prácticamente coinciden hoy con Vallehermoso y Hermigua.

Una vez establecidos en la todavía no conocida como Isla Colombina, los portugueses, con gomeros enrolados en sus filas, iban regularmente a La Palma para hacer razias y esclavizar a hombres, mujeres y niños -sobre todo hombres-, porque en Madeira necesitaban mano de obra para los ingenios azucareros, y también ganado caprino.

En 1448, “Maciot de Bethencourt, sobrino del conquistador Jean de Bethencourt, cede, aunque en realidad fue una venta, Lanzarote al infante Henrique de Portugal, el célebre Enrique el Navegante, a cambio de unas posesiones en Madeira. Y allí se fue con su hija y 200 esclavos. Algunos de ellos guanches, majos, y otros producto de las cabalgadas en la Berbería”.

La conquista de Canarias duró casi un siglo (1402-1496), tiempo en el que los portugueses renunciaron a dominar el Archipiélago y dejaron el campo libre a Castilla, a cambio de no interferir ambas potencias en sus respectivas áreas de influencia.

Portada del libro ‘Apellidos portugueses en Canarias’. / DA

LOS OFICIOS DE LOS RECIÉN LLEGADOS

“Una vez acabada la conquista de Tenerife, en 1496 -destaca García-Talavera-, se produce la mayor oleada de portugueses que se instalan en Canarias”. Mayormente, agricultores, ganaderos, pescadores, marineros, artesanos, carpinteros, herreros, plateros, barberos, sastres, tejedores, confiteros, zapateros y, por supuesto, especialistas en los ingenios azucareros.

“Curiosamente, entre esos especialistas del azúcar llegaron algunos de los guanches, o sus descendientes, que se habían llevado a Madeira esclavizados, y ya venían con nombres y apellidos portugueses”. “Todas estas personas contribuyeron en gran medida a la formación de la nueva sociedad isleña”.

Casi a finales del siglo XVII, en 1688, se hizo un censo en Canarias, que cifraba la población de las Islas en 105.375 habitantes. En Tenerife residía casi la mitad, 51.867 personas; en Gran Canaria, 22.154, y en La Palma, 14.342. “Muchos de esos pobladores eran de ascendencia portuguesa”, apunta el autor de Apellidos portugueses en Canarias.

LA ESE Y LA ZETA

Francisco García-Talavera Casañas alude al ranking de los 10 apellidos más frecuentes hoy en las Islas, que es el siguiente y por este orden: González, Hernández, Rodríguez, Pérez, García, Martín, Santana, Díaz, Suárez y López. “Aparentemente, en esa lista no hay ninguno de origen luso. Sin embargo, habría que tener en cuenta el gran aporte portugués a través de muchos apellidos homónimos que fueron castellanizados; sobre todo, sustituyendo la ese final portuguesa por la zeta castellana”. Y así tendríamos Gonçalvez y González, Hernandes y Hernández, Rodrigues y Rodríguez, Pires o Peres y Pérez, Martins y Martín, Dias y Díaz…

“Eso no quiere decir, obviamente, que todos los actuales González, Hernández, Rodríguez, Pérez, Martín y Díaz -puntualiza el autor de la investigación- tengan su origen en Portugal, pero sí que se instalaron muchos portugueses con esos apellidos”. A esto hay que añadir otros, como Torres, Ramos, Guerra, Moreno o Delgado, “que se escriben exactamente igual en portugués que en castellano” y solo se pueden diferenciar a través de las fuentes documentales.

“Esa es la gran dificultad que encontramos hoy -pone de relieve el autor de Apellidos portugueses en Canarias-, la de discernir cuándo un apellido es castellano y cuándo portugués. Y a eso ha contribuido esa especie de oscurantismo que se dio en un momento dado de nuestra historia, un afán por ocultar la gran presencia portuguesa presente en el Archipiélago”.

Por último, García-Talavera expone que ese proceso migratorio hacia Canarias no únicamente se dio en los otros archipiélagos macaronesios, pues también se afincaron en las Islas gentes procedentes de la península ibérica, del Algarve, Alentejo, Estremadura, As Beiras, Coímbra… No obstante, el contingente principal procedía de las otras islas atlánticas. Y aquí García-Talavera cita al profesor Juan Regulo Pérez (Garafía, La Palma, 1914-La Laguna, Tenerife, 1993): “…Las islas, especialmente las tres realengas (Gran Canaria, Tenerife y La Palma) siguen recibiendo extranjeros y alógenos. En efecto, los castellanos emigran a Indias [América], donde tienen más posibilidades de desenvolverse y un vasto mundo, lleno de riquezas, por conquistar”.

“Pero los portugueses, salvo las islas atlánticas (Azores y Madeira), ya repletas, no tienen ninguna colonia de población (Brasil es de fundación posterior y no adquiere verdadera importancia hasta 1640, fecha en que Portugal se separa de España). El fuerte de la emigración portuguesa, que no podía ir a Indias, viene acá, hasta 1640, en que cesó casi por completo”.

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