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Éxito de las jornadas italianas en el Etéreo en la capital tinerfeña

Los chefs Pedro Nel Restrepo y Simone Millico, de Don Giovanni (Madrid), realizaron un recorrido gastronómico por la geografía del país transalpino
Simone Millico y Pedro Nel posan en el Etéreo de Santa Cruz. J.L.C.

Simone Millico, de Don Giovanni (Madrid), y Pedro Nel Restrepo, de Etéreo en la capital tinerfeña, bordaron unas jornadas sobre cocina italiana donde mostraron platos que fueron un ejemplo de las cocina del norte, centro, sur e islas de aquel país. Estas son las segundas jornadas que afrontaban estos dos chefs que resultaron un éxito de público, más aún cuando se desarrollaban este pasado lunes y martes de Carnaval, aunque es verdad que la diversión se complementa con la buena gastronomía.

El milanés Simone Millico es un chef conocido en las islas, que además frecuenta en vacaciones, y trajo la cocina italiana con los toques personales el restaurante madrileño, Don Giovanni, del mediático Andrea Tumbarello, conocido también como el ‘rey de la trufa’ o ‘Trufarello’. Y como no podía ser de otra manera, la trufa brilló en algunos de los platos con los que el chef realizó un recorrido gastronómico por Italia.

En unas jornadas donde aparece el nombre de Tumbarello no puede faltar uno de sus platos emblemáticos como es el huevo millesime con trufa negra, que tanto éxito tiene -y con razón- entre los adeptos del restaurante Don Giovanni.

El plato homenaje a la cocina del Sur fue un carpaccio de pulpo que se acompaña de ‘nduja’ a medio camino entre la crema y el embutido elaborado a base de carne de cerdo y picante y típico de Calabria, servido con una tierra de aceitunas negras.

El guiño a las islas fueron unos culurgiones (la pasta más antigua de Italiana con origen en Cerdeña) con un caldo ligado de almejas y limón. El siguiente paso estuvo dedicado al norte con un risotto a la milanesa que Millico terminó de preparar en mesa con un tuétano para deleite de los comensales. Al centro del país le correspondió una carrillera de ternera al chianti con pochas encurtidas a la menta. Por último, el postre, un homenaje a Sicilia, con un mini cannolo y mignardises de trufa y avellana de Piamonte.

Una de las máximas del chef Tumbarello, que tiene unas cuantas, es que “para ser feliz no hay que hacer lo que se quiere, sino querer lo que se hace”. Y esto es lo que han querido hacer estos dos días Simone Millico y Pedro Nel con estas jornadas gastronómicas que ya desde esta segunda edición se vislumbra una continuidad exitosa.

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