Apareció en Los Limoneros, para la entrevista, con tres de sus cinco hijos, aunque hay que reconocer que los niños de Lola Puertas de la Cruz y de su marido, ausente ese día en Madrid, no me dieron demasiado el coñazo. Pero, claro, yo no estoy acostumbrado a que un entrevistado me venga con la prole. Nacida en León –no desea que revele su edad-, esta prestigiosa odontóloga es dueña de un buen currículo. Cuando llegó a Tenerife en 2004, enamorada hasta las trancas de su pareja, también odontólogo, no hacía sino llorar: la isla no le gustaba nada. “Todos los fines de semana volvía a Madrid”, me confiesa; “no me gustaba nada Tenerife, no entendía a la isla, era tremendamente infeliz. Pero un día todo pareció distinto y ahora no cambio esta tierra por ninguna”. O sea, que no habrá quien la saque de aquí. Al día siguiente de la entrevista, Lola Puertas volvió a Los Limoneros, con toda la familia; se ve que le gustó el restaurante. Licenciada en Odontología por la Universidad Complutense, es máster en Prótesis por la UCM, máster en Periodoncia y Cirugía Bucal por la Institución Universitaria Mississippi y ha recibido formación continuada en estética dental en la UCM. Ha realizado cursos de carillas de porcelana guiadas, de composite inyectadas y otros de rellenos con ácido hialurónico. Está especializada en estética dental. Ha creado su propia clínica en Santa Cruz, en estrecha colaboración con su marido. Y se enamoró de su profesión desde pequeña, porque fue una vez a la odontóloga con su madre y se quedó maravillada de lo que esta dentista hacía con los pacientes, desde cómo los trataba a su habilidad profesional. “Yo quiero ser dentista”, le dijo a su madre. Y lo cumplió a rajatabla.
-¿Podemos decir que ya estamos a la altura europea en tu especialidad?
“Yo creo que sí; e incluso poseemos en España un nivel profesional mucho más alto que el de otros países europeos”.
-Los odontólogos son, en cierta forma también, especialistas en estética. ¿Estás de acuerdo?
“En cierta forma, lo que dices es correcto, aunque también dominamos otras especialidades, por supuesto. La estética está muy demandada y en nuestro campo tiene muchas posibilidades. Siempre he pensado que la sonrisa es lo más bonito de las personas y mejorarla se hace relativamente fácil en estos tiempos”.
-Hace poco te vi comentar en televisión que una mala salud dental influye en enfermedades cardiacas, incluso en afectaciones lumbares, por ejemplo.
“Sí, es cierto”.
-¿Por qué?
“Pues porque la boca está llena de bacterias y muchas infecciones dentales pueden agravar otros problemas de salud”.
-Sobre todo en pacientes con cardiopatías, ¿no?
“En pacientes cardiópatas se realiza una profilaxis antibiótica antes de cada intervención. Y me preguntabas por repercusiones lumbares. Pues a nivel de las lumbares las patologías están más relacionadas con problemas en la articulación temporo-mandibular que con la boca en sí”.
-¿Podemos presumir en Canarias de una odontología llamémosla avanzada?
“Yo creo que sí, o al menos a la altura de las mejores de las que se hacen en nuestro país”.
-Yo en ocasiones confundo a los especialistas maxilofaciales con los odontólogos. ¿Debería?
“No, lo que deberías es informarte mejor. La primera diferencia es que un especialista maxilofacial es también médico y un odontólogo no lo es. Nosotros nos dedicamos mucho más a las patologías dentarias y ellos a las de boca, cara y cuello, aunque existan ciertos tratamientos que son comunes”.
-¿Cuáles son las especialidades de tu clínica dental?
“Todas; y tenemos un profesional para cada una de ellas: endodoncia, implantes, periodoncia, ortodoncia, odontopediatría, odontología general y estética”.
-Te hago una pregunta que quizá no te interese contestar. O sí, quién sabe. Esas multinacionales, o nacionales, que franquician establecimientos en España, ¿son de fiar?
“Vamos a ver, yo no debo generalizar. Habrá de todo. Pero sí han existido algunas que basan su existencia mucho más en temas comerciales que de salud; y creo que en ocasiones han hecho mucho daño a la profesión”.
(Hablamos de la salud dental de los canarios. Siempre, en el pasado, fue un desastre. Incluso está recogida esta circunstancia en libros y crónicas escritos por viajeros británicos, que llegaban con una dentadura impoluta desde el siglo XIX. Lola me dice: “En nuestros tiempos, la salud dental, en general, de los habitantes de estas islas es buena y la gente se cuida cada día más y acude regularmente a sus limpiezas y revisiones. Y también creo que mejora cada año”. Naturalmente, y esto lo añado yo, que sobre todo en zonas rurales parece aún que vivimos en el siglo XIX, pero es cuestión de tiempo. No se puede arreglar el desaguisado en un santiamén).
-¿A qué edad debe acudir un niño al dentista por primera vez?
“Si no existe ningún problema previo, los padres deberían poner a su hijo en manos de un odontólogo especializado a los seis años. Para evitar problemas posteriores”.
(Me cuenta Lola Puertas que sus padres son farmacéuticos y dueños de una farmacia cada uno. Ella estaba destinada a estudiar Farmacia, pero fue determinante aquella visita a una odontóloga, acompañando a su madre, que ya he contado. “Mira, a mí a cabezona no me gana nadie; en aquel momento salí de aquella consulta queriendo ser odontóloga, me lo propuse y lo conseguí”. Y añade: “En la Complutense conocí a mi marido. No me llamó nada la atención, la verdad, pero sí nos hicimos muy amigos. Fuimos amigos cuatro años y después surgió el amor”. Lola se sincera aún más: “Se empeñó en venir a vivir a Tenerife y ya te dije que los primeros años los pasé fatal. No me gustaba nada la isla, me iba a Madrid todos los fines de semana, me ahogaba un poco. Y ya me ves. Unos años después me quedé embarazada y ya no paré de estarlo en muchos años, porque hemos tenido cinco hijos”).
-¿Cuál ha sido la revolución de la odontología?
“Sin duda, los implantes”.
-¿Por qué?
“La odontología ha evolucionado muchísimo. Cada vez surgen nuevas especialidades y técnicas. Casos que hace años no era posible rehabilitar más que con “castañuelas”, no existen; ya se puede poner todo fijo en una dentadura. Los implantes han sido una auténtica revolución”.
-¿Los moldes han muerto? Yo tengo el mío de recuerdo.
“Ya no es necesario tomar moldes para nada. Ahora todo se escanea y se digitaliza. Se planifica la sonrisa y el paciente puede ver, incluso, cómo quedará su dentadura y su boca antes de empezar el tratamiento. Es fantástico”.
-Ustedes, los odontólogos, serán unos campeones en alimentar la autoestima del paciente.
“Claro, porque hemos pasado de simplemente arreglar patologías a buscar la estética del cliente y así éste mejora mucho la autoestima. Has hecho una pregunta muy pertinente”.
-Especialistas en sonrisas.
“Efectivamente, ya cualquiera puede tener una sonrisa bonita, que se logra de una manera fácil y rápida”.
(Le pregunto por anécdotas en su “sala de tortura”, como yo la llamaba antes -ya no, ahora nada te duele, todo es muy delicado y los dientes se tratan con instrumentos prodigiosos-, pero Lola me dice que por respeto a sus clientes no me las va a contar y yo lo entiendo. Pero sí le pregunto por la satisfacción que un profesional puede sentir cuando un paciente pasa del desastre a lucir una dentadura perfecta, moderna. Eso tiene que enorgullecerla).
“La parte que más me gusta de mi profesión es la estética; mejorar sonrisas y, como te he dicho antes, mejorar la autoestima del paciente. Porque lo agradecida que se queda la gente vale más que cualquier dinero que te pague”.

-¿Y cómo lo logras?
“Pues de diversas formas. Los blanqueamientos para personas con dientes oscuros; la ortodoncia invisible cuando se encuentran descolocados; las carillas de porcelana o de composite inyectadas para corregir alteraciones en las formas o pequeños apiñamientos; agrandar dientes demasiado pequeños; y se puede culminar perfilando los labios con ácido hialurónico que los deja más hidratados y con mayor volumen, mejorando aún más el resultado final”.
-¿Has hablado de agrandamiento de dientes?
“Sí, claro”.
-¿Y cómo?
“En estética, a nivel de cirugía, se pueden alargar los dientes en personas que al sonreír muestran demasiado la encía. Los dientes se quedan más estilizados y la sonrisa es más bonita”.
-Creo que hablamos antes de la salud dental de los españoles, que no tiene nada que ver con la del siglo XX, por ejemplo. Todo ha cambiado.
“La salud dental en España ha ido mejorando mucho en los últimos años con las nuevas técnicas, con la preparación de los especialistas y con las enseñanzas avanzadas”.
-Cada vez se ven menos personas desdentadas, con una boca horrible.
“Es que hoy es muy fácil reponer dientes ausentes y la gente valora mucho más la estética. Hemos aprendido mucho”.
-Y los tratamientos ya no son dolorosos. Había miedo.
“Como todo en la vida, hemos evolucionado mucho en los tratamientos y en los materiales que se emplean. Los dientes duran más tiempo que antes, que cuando se producía alguna patología había que extraerlos. Ya no, todo esto ha cambiado”.




