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Ulyana Osovska: “La vida sigue en Ucrania por la voluntad de la gente”

La cineasta ucraniana presenta en el Festivalito de La Palma su documental 'Tales of a Toy Horse', en el que muestra la solidaridad que surge entre personas que sufren la guerra
Ulyana Osovska. / Virgina Park

Por Benjamín Reyes / Ulyana Osovska (Vinnytsia, Ucrania, 1991) es una cineasta ucraniana que rueda documentales de carácter social, dentro del colectivo Dokutoloka. En el 18º Festivalito de La Palma ha presentado su obra más reciente, Tales of a Toy Horse, donde muestra la solidaridad que surge entre determinadas personas en el conflicto entre Ucrania y Rusia, una guerra que comenzó realmente en 2014 y que, según datos de la ONU, ha costado la vida a más de 19.000 civiles ucranianos y ha desplazado a ocho millones de personas de sus hogares (en un país que cuenta con una población de 44 millones de habitantes).

-Para llegar a La Palma ha tenido que hacer un viaje de tres días.

“Sí. Primero tuve que coger un tren nocturno en territorio ucraniano. Luego volé a Budapest, un vuelo que dura siete horas. De Budapest a Tenerife tomé otro vuelo de tres horas. Hice noche en Tenerife para tomar al día siguiente el vuelo a La Palma. En total he tardado tres días en llegar aquí”.

-¿Qué es Dokutoloka?

“Es una asociación de documentalistas, de la que soy cofundadora, que está mostrando lo que está pasando en Ucrania desde la parte social. La asociación nació en 2014 en plena revolución ucraniana”.

-La película se empezó a rodar en 2014. Relátenos el proceso de creación hasta el estreno en 2021.

“Empezamos a rodar la vida cotidiana de Anatoli, un religioso que vive en Tallin (Estonia), que ayuda a la gente que está en la frontera con Ucrania. Anatoli es una persona tan interesante, que nos costó decidir qué contar sobre su personalidad y actividades. Podíamos haber hecho una serie. Empezamos a rodar en Ucrania y luego nos desplazamos a Estonia. Fue un gran contraste. Recibimos sendas subvenciones de los Gobiernos de Ucrania y Estonia. El presupuesto de la película es de 95.000 euros”.

-¿Por qué empezó el conflicto entre Ucrania y Rusia?

“La guerra empezó realmente en 2014. En 2022 es cuando saltó a la esfera internacional. Desde hace tres siglos los rusos ocuparon unos territorios ucranianos y la población dejó de hablar ucraniano para hablar ruso. Putin considera que esos territorios le pertenecen. Él considera que la mayor catástrofe del siglo XX no es la Segunda Guerra Mundial, sino la separación de la Unión Soviética”.

“Los ucranianos consideramos que es peor la ocupación que la guerra”

-¿Cuál es el sentir general de la población ucraniana?

“La gente considera que es peor la ocupación que la guerra. En la revolución ucraniana del 2014 había respeto por los derechos humanos, ahora no. Bajo la ocupación rusa no hay espacio para los derechos humanos. No queremos vivir en ese tipo de sociedad. Los líderes democráticos están pendientes de la opinión del público y de los votantes. Sin embargo, un dictador hace lo que le da la gana. Por eso debemos fomentar la democracia”.

-¿Cree que las noticias que llegan a la población sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia están tergiversadas?

“Depende de qué medio se consulte. En general, en los medios europeos se informa de que los ucranianos somos víctimas. Es verdad. Por eso toda la población tiene que esconderse en sótanos”.

-¿Cómo es la vida cotidiana en Ucrania?

“Es muy duro vivir bajo una amenaza permanente. Hay una represión constante. Cada noche, a las dos de la mañana, hay bombardeo en Kiev. La población tiene que bajar a los refugios. Todo el mundo ha perdido a algún familiar. En la parte del norte del país se han encontrado cámaras de tortura. He visto llorar a los hombres ante ese horror. En Kiev las alarmas antiaéreas están funcionando bien gracias al apoyo de los aliados, pero en otras ciudades, como Nipro, carecen de ellas. Recientemente, murió un grupo de civiles. En los territorios ocupados secuestran personas a las que no se les vuelve a ver. A pesar de todo, la vida sigue por la voluntad de la gente. Hay comida en las tiendas. Recientemente, se celebró un festival de cine en Kiev [nos enseña las fotos en su móvil, en las que vemos las butacas repletas de público]. La gente quiere vivir”.

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