Más de 200 mujeres en riesgo de explotación sexual en Canarias

Imagen de dos mujeres ejerciendo la prostitución callejera en el sur de Tenerife. DA

Los casos detectados por el programa Daniela, que pretende dar respuesta a la necesidad de acogida y atención de las mujeres en situación o riesgo de violencia de género por prostitución y trata con fines de explotación sexual o laboral, aumentaron un 34% en 2022 en Canarias hasta llegar a las 5.972.

Aunque los informes oficiales reportaban la inexistencia de víctimas de trata en Canarias entre 2020 y 2021, las 81 inspecciones administrativas realizadas en ese período detectaron a más de 200 mujeres en riesgo de explotación sexual, resaltó ayer la profesora de la Universidad de La Laguna Esther Torrado durante la presentación del Estudio sobre la Trata con fines de explotación sexual en Canarias 2021-2022, promovido por el Instituto Canario de Igualdad, y que tuvo lugar ayer en Las Palmas de Gran Canaria.

Así, la consejera de Política Sociales de dicha isla, Isabel Mena, recalcó que visibilizar a estas víctimas “tiene que ser una lucha colectiva”, como la que se sigue contra el machismo, porque en ambos casos se vulneran derechos humanos. No en balde, la citada experta de la ULL explicó que la trata con fines de explotación sexual se suele invisibilizar, porque persiste la idea de que sus víctimas “viven atadas en zulos”, cuando la realidad es que conviven en nuestra sociedad, aunque sujetas a diferentes formas de control, como las que se ejercen, por ejemplo, a través de amenazas a sus hijos u otros familiares. “No siempre son extranjeras ni migrantes, también pueden estar entre las que compran en el supermercado de nuestro barrio”, detalló.

La especialista también advirtió de que muchas veces el propio entorno de la víctima es “cómplice” de su realidad, ya que “consiente y se beneficia de su explotación sexual, bien a través de las remesas que recibe de ellas o del dinero que obtiene con su venta a proxenetas, quienes luego suelen pagarles la atención sanitaria que necesitan cuando son agredidas por ellos mismos o por clientes -a los que ha denominado prostituyentes- para que no acudan al sistema público, donde podrían ser detectadas”. Como todo lo social, añadió esta experta, la prostitución “ha ido mutando, como su demanda, cada vez mayor”, de forma que ahora su consumidor “es cualquiera: rico, pobre, joven, de izquierdas, de derechas, ateo o religioso”, y lamentó que “para cubrir esa demanda feroz se recurre a la trata”, de la que son objeto mujeres y también niñas vulnerables.

“Se recurre más a mujeres y niñas españolas porque son más rentables”

“Cada vez se recurre más a mujeres y niñas de origen español porque son más interesantes y rentables. Son invisibles en la frontera. Se trata de un consumo de kilómetro cero. Captar mujeres es más rentable que traficar con drogas o armas y los consumidores de prostitución no buscan sexo, sino placer a través del dominio y la violencia”, aseveró ayer la profesora de la Universidad de La Laguna Esther Torrado antes de recalcar que “la trata sexual y la prostitución están conectadas por la deuda”.

Además, resaltó que la “erotización de la violencia sexual”, globalizada por el porno 2.0., y sus subproductos, que benefician a grandes multinacionales y consumen cada vez más los jóvenes para replicar prácticas que no tienen a su alcance en su vida cotidiana, impacta también de forma grave en las víctimas de trata y prostitución.

Esta especialista en sociología de las desigualdades, migraciones forzadas, violencia sexual, teoría feminista y estudios de las mujeres, y un representante de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales de la Policía Nacional subrayaron que mientras España no apruebe una ley que plantee la abolición de la prostitución, los agentes que tratan de identificar a sus víctimas, para protegerlas y darles alternativas, y persiguen a sus promotores, no dispondrán de instrumentos suficientes para ello.

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