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Ángel Víctor Torres: “Siempre tuve que pactar, quizá por eso Sánchez confíe en mí para este ministerio”

En su primera entrevista con DIARIO DE AVISOS como titular de Política Territorial y Memoria Democrática, Torres aborda los retos que afronta
Ángel Víctor Torres: "Siempre tuveque pactar, quizá por eso Sánchez confíe en mí para este ministerio"

Lo que tenía que ser una día de celebración para alguien con su vocación de servicio público y dedicación a la política activa, dado lo que supone asumir la responsabilidad de convertirse en ministro del Gobierno de España, se trocó en una jornada para la tristeza por el fallecimiento de Jerónimo Saavedra, a tal punto que el merecido homenaje por el adiós a quien fuera primer presidente de la Autonomía de Canarias postergó dicha toma de posesión. Pasados los tres días de luto oficial y a sabiendas de que ‘Momo’ siempre estará presente en el panteón que la memoria reserva para los que transcurren por un sendero vital tan ejemplar como es su caso, el hecho añadido de que el nuevo ministro isleño desempeña una cartera tan relevante como la de Política Territorial y Memoria Democrática hace de Ángel Víctor Torres (Arucas, 1966) el indiscutible protagonista de la entrevista dominical para el Decano de la Prensa de Canarias.

-Tampoco le resultará novedoso ya que ha sido hasta presidente de Canarias, pero su primer acto como ministro ha tenido lugar en su Arucas natal. ¿Cómo le recibieron?

“Lo cierto es que me paran por la calle y hasta se detienen con el coche para saludar. Es un pueblo con 40.000 habitantes, pero todo el mundo se conoce. Me transmiten que se sienten orgullosos, y que como los resultados del trabajo hecho como presidente de Canarias están ahí, ven lo del Ministerio como algo merecido, y que están muy contentos, o al menos eso es lo que me dicen”.

-¿Alguna anécdota?

“Estuve en el Ayuntamiento y me correspondió firmar en su Libro de Oro. El alcalde [Juan Jesús Facundo Suárez] me recordó que era la tercera vez. Primero como vicepresidente del Cabildo, luego como presidente de Canarias y ahora como ministro. Reconozco que para mí es una cosa tremenda, una sensación muy bonita por cómo me reciben”.

-¿No será que han probado el sancocho que dicen que le queda tan rico?

“[Ríe a carcajadas] ¡Será eso!”.

-Dado que le apasionan los fogones, ¿con qué ingredientes hay que cocinar la política territorial de un país tan diverso como España justo ante una etapa que se antoja clave para superar un problema que no terminó de solucionarse durante la Transición?

“Estoy de acuerdo en que estamos en un momento en el que las circunstancias y los acontecimientos, sobre todo desde 2017, con la posterior censura que ganó Pedro Sánchez y, para mí, la evidente normalización paulatina de la convivencia en Cataluña que ha tenido lugar sin ninguna duda, y ahí está el claro descenso de los que abogan por la independencia, nos sitúan ante una etapa que puede ser histórica. Estamos superando aquel momento, tremendamente conflictivo con la aplicación del artículo 155 que motivó que tanta gente fuera a votar en medio de un divorcio absoluto con las instituciones catalanas, pero ahora estamos en camino de acabar con las diferencias que entonces no se cerraron bien”.

Torres, justo antes del inicio del Consejo de Ministros celebrado esta semana./ Cedida

-¿Considera una ventaja ser canario a la hora de lidiar en un conflicto tan lejano para las Islas?

“Creo contar con la ventaja de haber sido presidente autonómico y saber perfectamente lo que es una comisión bilateral, una comisión mixta, una Conferencia de Presidentes… He estado en todas y desde el otro lado de mesa, y eso me ayudará a la hora de defender la postura del Ministerio. Conozco, además, a muchos de los presidentes autonómicos actuales, sean o no de mi partido, porque he compartido con ellos durante los últimos años”.

-¿Y lo de proceder de una Comunidad como la canaria?

“También lo entiendo como una ventaja, porque quiero trasladar en cierto modo el modelo de Canarias. Me explico: en Canarias nunca hemos tenido un gobierno con mayoría absoluta de un solo partido, siempre hemos tenido que negociar y acordar con otros, para lo cual hace falta ponerse en la situación del adversario político y recurrir a la empatía. Yo nunca he gobernado con mayoría absoluta, siempre he tenido que llegar a acuerdos y eso también te da otra manera de ver las cosas. Creo que tales circunstancias han tenido algo que ver a la hora de que Pedro Sánchez haya confiado en mí para este Ministerio”.

-Para este guiso no basta con maridar adecuadamente el condimento catalán. Hay que contar con Canarias, una realidad ajena al resto del país, con el resto de comunidades históricas, con las mesetarias, con las plazas norteafricanas… ¿De verdad que España es posible desde las regiones?

“[Con tono de evidente determinación] ¡Claro que España es posible desde las regiones! Tenemos un estado autonómico, anterior incluso a la dictadura, y que con esta etapa democrática se actualizó. Hay que entender que nuestro país se compone de territorios diversos, donde incluso contamos con lenguas cooficiales. La realidad es que hay costumbres diferentes, con historias distintas que incluso nada tienen que ver unas con otras, a la vez que también hay una conciencia de país con una vocación europea además. Eso es España. Ahora tenemos que dar un paso, avanzar para al fin culminar este proceso. Y es posible porque lo han hecho bien los últimos gobiernos progresistas a la hora de integrar a los distintos territorios y superar antiguos problemas que seguían ahí”.

-Le ayudan dos factores como son el hecho de que ETA se disolvió hace muchos años y que la crisis por el procés ha entrado en una senda para su normalización…

“Así es. Hay cuestiones que, sin olvidar que ocurrieron ni el daño que produjeron, sobre las que hay que avanzar. Mirar hacia atrás y que ello nos impida avanzar no nos lleva a ningún lado, siempre he pensado así. España necesita para su convivencia entender las singularidades, y frente a quienes dicen que lo que estamos haciendo es claudicar respondo que es todo lo contrario. Lo que se está haciendo es modernizar y asumir la realidad de nuestro país. Nuestra respuesta es hablar, sentarnos ante una mesa y buscar acuerdos, mientras la de otros es solo decir que eso no se puede hacer, pero sin aportar una alternativa para la convivencia”.

-Esta misma semana nos ha dejado Jerónimo Saavedra, quien en su día sostuvo que la política canaria consiste en ir a Madrid para explicarle al ministro de turno que las Islas son radicalmente distintas al resto del país, y tras lograr que se entendiera, luego había que empezar de nuevo con el siguiente ministro. ¿Se puede aplicar una suerte de neutralidad positiva hacia Canarias desde un cargo como el suyo?

“[Medita brevemente antes de responder] Lo primero que hay que tener muy claro es que se es ministro del Gobierno de España. No se puede ser ministro de un territorio por mucho que todos procedemos de alguno, porque hay que defender los intereses comunes. De cualquier modo, como secretario del PSOE en Canarias siempre he pensado que es muy positivo contar con un ministro de las Islas, y hay que agradecerle a Pedro Sánchez que cuente con los canarios para sus gobiernos. Primero fue Carolina Darias, luego Héctor Gómez y ahora me toca a mí. Por supuesto, esa presencia siempre ayuda a que se entiendan mejor las singularidades de nuestra tierra”.

-Sobre la mesa hay cuestiones tan trascendentes para Canarias como el Régimen Económico y Fiscal (REF) y la condición como territorio ultraperiférico…

“Así es, y considero que la continuidad de [la vicepresidenta cuarta y ministra de Hacienda] María Jesús Montero es fundamental para muchas de las cuestiones relacionadas con el REF, un fuero que por supuesto puede ser defendido tanto desde el Gobierno de España como desde el de Canarias”.

-¿Cómo encajan ciertas peculiaridades de Canarias, algunas exclusivas como su vulcanismo activo o su condición de, por así llamarlo, de ser el ‘alma africana de España’, pero también otras compartidas como la crisis migratoria, en ese anhelado encaje territorial del país?

“Por supuesto que es importante que cuestiones como el fenómeno migratorio o la condición de Canarias como puente entre tres continentes estén presentes en el Consejo de Ministros. Me cita dos asuntos, uno cíclico como el migratorio y el otro puntual como el volcán de La Palma, que son difíciles de responder para cubrir las expectativas de todos. En 2020 no teníamos recursos para atender la crisis migratoria porque otros gobiernos, que no eran los de Sánchez, lo desmantelaron todo, pero ahora, aunque llegan en mayor número, eso no ocurre y son trasladados en su gran mayoría al territorio peninsular. Siempre se podrá hacer mejor, pero esa derivación es una realidad objetiva. En cuanto a La Palma, insisto en que era muy complicado devolver a los palmeros lo que habían perdido, pero el Gobierno de España, ante unas pérdidas tan dramáticas, ha destinado cientos y cientos de millones de euros para crear infraestructuras, incluso cuando el volcán seguía vivo, o instalar desaladoras en apoyo del sector primario, además de gestionar ayudas europeas. No engaño a nadie porque no me gusta el populismo, y es imposible devolver recuerdos y retornar a la situación anterior, pero se ha hecho lo posible y con el máximo esfuerzo. La reconstrucción de La Palma no es una cuestión fácil ni de poco tiempo. Y ahora me toca a mí seguir haciendo, porque además soy el ministro responsable del Comisionado de La Palma”.

-No se puede lograr un encaje territorial satisfactorio para todos en España sin la UE. ¿Se está jugando Europa su futuro ante amenazas tan graves como la agresión rusa a Ucrania o el auge de la ultraderecha?

“Por supuesto. Ahí tengo que romper una lanza en favor del papel que está jugando España en la Unión Europea y, en general, en el ámbito internacional”.

-¿Qué papel puede jugar en tal sentido Pedro Sánchez, dada su creciente proyección internacional?

“Sin duda alguna estamos ante uno de los estadistas más importantes a nivel internacional que ha tenido España. Eso es indudable, y así se reconoce desde otros partidos. Influye en la política internacional, como estamos viendo con su visita a Oriente Próximo y su valiente respuesta ante tan terrible conflicto, pero también se pudo comprobar a la hora de conseguir fondos europeos para no quebrar la economía de nuestro país fundamentalmente para los Ertes y, en general, la renovación económica de Europa”.

-¿Cómo afecta todo esto a Canarias?

“Está claro que Europa se está jugando su futuro, y por supuesto que ello afecta a los países que son frontera como España, y dentro de España Canarias resulta directamente implicada. Por eso es tan importante el Pacto por la Migración y el Asilo, y si, como acabamos de comprobar en los Países Bajos, cobra auge la ultraderecha, ello supone un riesgo evidente. La respuesta al fenómeno migratoria no es la misma cuando hay gobiernos progresistas que en los casos donde triunfa la ultraderecha”.

-Se le nota cuando habla, por su tono pedagógico, su formación como docente. ¿Hay mucho que explicar sobre España a los españoles?

“Sí, así lo creo. En ese sentido, me esforzaré por hacerlo, y me ayuda ser de Canarias, donde hay respeto entre los distintos partidos como lo hay entre las personas y, hasta prácticamente el otro día, no había presencia significativa de la ultraderecha en sus instituciones”.

-Ciertamente, en las Islas no escasean los acuerdos, incluso entre su partido y su máximo adversario como es Coalición Canaria, con los que han pactado en La Laguna y ahora dan los primeros pasos para acuerdos como sobre la productividad…

“Es verdad, pero son cosas lógicas, e intento resumirlo. Por ejemplo, la agenda canaria se pacta entre CC y el PP, y como le dije a Clavijo en el Parlamento: Si es bueno para Canarias, ¿por qué no lo firma también con el PSOE, si la prioridad es Canarias? Otra cosa es que no compartan la proposición para la Ley de Amnistía. En cuanto a La Laguna, se trata de conformar una mayoría para garantizar la gobernabilidad municipal y sacar adelante los presupuestos. Si queremos que siga siendo un gobierno progresista, tenemos que abrirnos a la posibilidad de llegar a acuerdos. En cuanto a la productividad, está claro que exige un pacto entre los agentes sociales, empresarios, sindicatos, partidos políticos. Es lo que proponemos desde el PSOE”.

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