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Condenan a siete años de internamiento al hombre con esquizofrenia que intentó matar a un bebé en Tenerife

La intervención de la madre fue decisiva para evitarlo y salvar la vida del pequeño
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Un hombre con esquizofrenia que intentó matar a un bebé en Tenerife ha aceptado cumplir una condena de hasta siete años y medio de internamiento psiquiátrico por esos hechos, que puede comportar también un tiempo en la cárcel si su reclusión en un centro especializado no llegara a los cinco años.

Los hechos que se iban a juzgar este miércoles en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife tuvieron lugar el pasado mes de agosto, cuando, al obstruirle el paso el cochecito en el que estaba el niño de un año, el acusado lo cogió y zarandeó en el aire para luego intentar tirarlo a la calzada por donde pasaban los vehículos.

La intervención de la madre fue decisiva para evitarlo y salvar la vida del pequeño, mientras que el padre consiguió retener al procesado hasta que llegó la Policía.

Durante la vista oral celebrada este miércoles, la Fiscalía ha aceptado la pena de internamiento psiquiátrico ante el diagnóstico de los expertos, quienes han dictaminado que el procesado padece una esquizofrenia paranoide que requiere de tratamiento médico, algo imposible dadas las circunstancias del hombre, que vivía en la calle.

Este cúmulo de circunstancias hace que el acusado no sea responsable del todo de sus actos, como reconoce ahora la acusación.

Según la sentencia de conformidad dictada en el juicio por la Audiencia Provincial tinerfeña, el hombre entrará de forma inmediata en un psiquiátrico en el que permanecerá hasta que lo dictaminen los médicos, por un máximo de siete años y medio.

Si su estancia fuera inferior a cinco años, cumpliría en prisión el tiempo necesario para completar cinco años de reclusión.

El perito que intervino en el juicio indicó que este tipo de personas sufren delirios y alucinaciones y pueden llevar una vida relativamente normal siempre que se mediquen y sean conscientes de su enfermedad, pero en este caso al vivir en la calle resulta muy complicado.

Además, de aceptar ser responsable de este delito de intento de homicidio también lo es de dos leves de lesiones, al haber agredido unos días antes a otras tantas mujeres de forma sorpresiva cuando iban por la calle.

En estos casos la pena impuesta es pagar una multa de 312 euros y abonar una responsabilidad civil de 100 y 500 a cada una de las víctimas.

Días antes del intento de homicidio, en una avenida de la ciudad, el acusado agarró por sorpresa a una mujer que estaba esperando a la guagua en una parada y la tiró al suelo.

Como consecuencia, la mujer sufrió heridas en las palmas de la mano, boca y una contusión en el glúteo derecho que requirieron de tres días para poder curarse.

En otra ocasión y en una calle diferente de la capital tinerfeña el hombre propinó un puñetazo en la cara a una víctima más de forma absolutamente sorpresiva, mientras caminaba con dos amigas, provocando su caída a plomo al suelo, y que quedara en estado de inconsciencia.

Debido a esta agresión, la afectada sufrió contusión en la mejilla, en el pómulo derecho y una hematoma en la cadera izquierda que tardaron diez días en curarse.

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