tribuna

La zorra resignificada

Por Rafael Torres. Al parecer, una cancioncilla electro-pop de poco momento, y de menos fundamento, ha “resignificado” la palabra zorra: ya no servirá para denostar a ninguna mujer atribuyéndole una conducta sexual desordenada. Me parece muy bien. Claro que mejor me parecería que nadie, ni varón ni fémina, llamara zorra a una mujer, por muy resignificada que haya quedado la palabra tras el festival de Benidorm. Las palabras son como astros, escribió en sus memorias Tierno Galván, el viejo profesor republicano, y los astros no se resignifican.
Como mucho, languidecen, se extravían en el tiempo y en el espacio, pero esto no tiene por qué saberlo el dúo que atiende al nombre de Nebulossa, convencido, en su nebulosidad, de que basta darle la vuelta a una palabra, como si fuera un calcetín, para que signifique otra cosa. Así, zorra, según Nebulossa y quienes le siguen el rollo, describe ahora a la mujer “empoderada”. Estupendo. Ahora bien, cuando en adelante cualquier cretino o cretina llame zorra a una mujer, no estará aludiendo a su “empoderamiento” precisamente. No se enteraron de la nueva norma lingüística emanada del Benidorm Fest.
Quien no necesita resignificarse es Ana Belén, la gran Pilar Cuesta, pues lo ha venido haciendo incesantemente desde pequeña de la única manera posible: mejorando. Como actriz, como cantante, como persona, como referente del trabajo honrado. Évole, en una entrevista televisiva de impecable factura visual, pero de muy mejorable factura como entrevista, nos muestra a Ana, a Pilar, algo fatigada de tanto resignificarse para, al cabo, seguir buscando hasta el final su verdadero e indesmayable significado, pero se sacude esa fatiga al hablar de quien ha hecho de la resignificación fake, ful, su modus vivendi: Isabel Díaz Ayuso.
Y de su máximo logro, el de la resignificación de la palabra libertad, que ya no es aquello que cada criatura necesita tanto como respirar, sino una cosa de tabernas. Entre Ayuso y Ana Belén hay la misma distancia que entre la canción de Nebulossa y una buena canción, pero estos tiempos son lo que son, una cosa boba, insufrible, de resignificados y reasignamientos.

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