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La primera macera de Santa Cruz en más de 220 años de historia municipal

Sonia Ramos marca un hito en el Ayuntamiento capitalino al ser la única mujer que ha encabezado una de las comitivas locales
La funcionaria Sonia Ramos con el atuendo protocolario de macera. | DA

Detrás de la solemne figura del macero se encuentran muchos siglos de historia envueltos en solemnidad. Aunque hoy en día es un oficio casi desconocido, realmente se trata de funcionarios municipales cuya principal misión es la de encabezar las comitivas locales, llevando en su mano y sobre su hombro la maza municipal de plata y luciendo un tabardo que lleva grabado el escudo de la institución que representan. Todo complementado con un sombrero de terciopelo con pluma, medias del color del tabardo y guantes.

El origen de esta figura protocolaria se encuentra en los antiguos desfiles de los reyes medievales, pero posteriormente se extendieron a los ayuntamientos y a otras instituciones como las académicas. Por ello, la maza que portan tiene su simbología en la del arma defensiva que utilizaban los caballeros en la Edad Media.

Actualmente encabezan los actos oficiales institucionales como procesiones, funerales, recibimientos de jefes de Estado, tomas de posesión de alcaldes o concesiones de medallas de oro a destacadas personalidades, por lo que la presencia del macero en determinadas solemnidades y comitivas municipales es una tradición antigua que viene a representar el poder de la autoridad.

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, constituido el 7 de diciembre de 1803, siempre ha contado desde sus orígenes con la figura de los maceros, que incluso se encuentran representados en las vidrieras principales que decoran el noble Salón de Actos del consistorio capitalino. En la parte inferior de la representación central de esta artística composición se encuentra el escudo de la ciudad, el cual está custodiado a ambos lados por dos maceros como símbolo del poder y la dignidad del municipio.

Maceros que han perdurado en el desempeño de este oficio durante los más de 220 años de historia municipal, aunque siempre representados por hombres. Hecho histórico que el pasado día 18 de marzo ha dado un giro gracias a Sonia Ramos, una funcionaria interina del Ayuntamiento santacrucero que ha pasado a convertirse en la primera mujer macera de la Corporación local.

Sonia Ramos lleva trabajando como subalterna en el Palacio Municipal desde el año 2019, encargada de labores protocolarias como las de explicar la historia del Salón de Plenos a los visitantes o la de custodiar los trajes de los maceros, entre otras funciones. Lo que nunca llegó a imaginar es que cuatro años más tarde ella iba a formar parte activa del mismo espacio del que tantas veces ha contado su origen e incluso a portar las propias vestimentas que guarda en el Consistorio.

“Convertirme en macera ha sido algo casual, pues uno de los funcionarios que llevaba muchos años ejerciendo este papel cayó enfermo. Como faltaba personal para el acto que se iba a desarrollar en el Ayuntamiento, que era la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad al ilustrador Enrique Darias, me presté voluntaria para suplir a mi compañero. Nunca pensé que este hecho tuviera tanta repercusión”, comentó sorprendida la funcionaria.

La macera detalló que lo primero que hizo fue probarse el traje y “hacerle algunos apaños”, pues son prendas confeccionadas en talla única para cuerpos masculinos. “Son vestimentas anchas, con varias capas de terciopelo y que pesan bastante a pesar de que son relativamente nuevas, ya que las realizó hace dos años el sastre Néstor Rodríguez para el Ayuntamiento”.

Una vez ajustada la prenda a su cuerpo, Sonia Ramos portó la maza de plata, que pesa unos tres kilos, y con los nervios a flor de piel, realizó unos ensayos previos, siempre animada por el resto de sus compañeros funcionarios.

Experiencia

De la experiencia vivida afirmó que tiene buenos recuerdos. “Me sentí muy orgullosa y arropada en todo momento a la hora de encabezar el desfile en el Salón de Plenos. Además, aunque pasas mucho tiempo de pie, custodiando al alcalde, fue un tiempo que se pasó volando. Un momento muy bonito y especial, tanto que voy a volver a repetirlo el próximo viernes en la procesión de Semana Santa”, anunció la macera.

Sonia Ramos, que muchas veces he explicado la historia del Salón Noble, comentó que “no pensé nunca que iba a formar parte de la de los maceros que custodian en escudo de la ciudad, una figura protocolarias que lleva mucha carga simbólica aparejada. Por tanto, me he sentido muy honrada y agradecida por poder desempeñar este papel”, concluyó.

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