Mientras atiende a DIARIO DE AVISOS, Cliodna O’Flynn (Clio) responde simultáneamente varias llamadas de la BBC y distintos medios de Gran Bretaña. Las llamadas no cesan cuando hay un asunto canario que cruza el Atlántico. Hoy es el barco con el hantavirus; ayer fue el caso Jay Slater; antes, las protestas turísticas; antes aún, el Brexit. Cada vez que una historia salta de Tenerife a los tabloides británicos, su teléfono arde.
Está periodista irlandesa formada en RTÉ, la radiotelevisión pública de Irlanda, donde trabajó en varios departamentos y siendo una de las principales voces del programa matinal de la cadena, llegó a Tenerife en 1999 con un año de excedencia que nunca terminó. Hoy es la voz oficial en inglés del Ayuntamiento de Adeje, un municipio en el que más del 50% de la población es internacional y que registra una población flotante diaria de unas 100.000 personas de habla inglesa.
Hace catorce años, ningún ayuntamiento del sur de Tenerife ofrecía información institucional en inglés. Clio, llegó al consistorio con una propuesta concreta, cambiar el paradigma informativo del gabinete, ofreciendo notas de prensa, una página de Facebook y un blog en inglés para los residentes que no hablaban español. Aquel primer blog, Adeje Town Hall, sigue activo. En paralelo, arrancó English Time en Radio Sur.
El papel de Clio como dique de contención frente a la desinformación se ha vuelto cada vez más estructural. La cobertura sensacionalista de algunos medios británicos, especialmente la prensa rosa, encuentra en Canarias material recurrente. “Yo no soy ese tipo de periodista. Prefiero no hablar antes que alimentar un bulo”.
Sobre el barco con el brote sanitario que cubre estos días, ilustra que “ha recibido unas 10 llamadas” y que, aunque la histeria no se ha esparcido por el mundo, también quieren saber qué implicaciones tiene este evento en uno de los destinos favoritos del turista de Gran Bretaña.
Uno de los grandes bulos que Clio ha tenido que hacer frente en su labor comunicativa entre los dos mundos ha sido el del rechazo al turismo. Llegó a recibir consultas de viajeros convencidos de que el aeropuerto Reina Sofía “estaba lleno de carteles con el lema British, go home”.
Sí reconoce un terreno donde la queja británica es legítima: las colas en los aeropuertos. “Las nuevas máquinas del entry/exit system no funcionan bien y cada vez hay más quejas”.
El referéndum de salida de la Unión Europa en Reino Unido durante el año 2016 marcó una fractura sin precedentes. Clio lo cubrió en directo desde English Time. “La opinión general era que los pro-Brexit no iban a ganar. Esa era la idea”. De ahí, sostiene, una parte del problema: “Muchos niveles institucionales en Gran Bretaña no estaban preparados para la salida porque pensaban que no iba a pasar”.
La medalla del Imperio Británico
El reconocimiento llegó por sorpresa hace dos años. La contactaron desde la embajada británica para anunciarle una llamada del embajador. Le levantó las sospechas, pues “nunca te llama directamente”. Una hora después, el embajador le preguntaba (al estilo británico, “porque no te lo dan, te preguntan”) si aceptaría la British Empire Medal por su trabajo de años con los residentes británicos en Tenerife. Aceptó sin miramientos.
“La primera persona a la que informé fue el alcalde”, subraya. La distinción, al fin y al cabo, premiaba un trabajo que solo había sido posible gracias a la decisión municipal de abrir un canal estable de comunicación en inglés. “Es una distinción a una apuesta; a una línea de trabajo, pionera”. Clio se define como “una irlandesa de Adeje”. Llegó hace más de dos décadas y vio enseguida los paralelismos entre la Irlanda que conoció de joven, agrícola, católica, con la familia y la cultura como ejes, y unas Islas Canarias en plena transformación. “Si miras la línea de longitud en el Atlántico, Irlanda y Canarias se tocan”, bromea.






