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‘La Gaveta Económica’ llega al número 100: un referente en su ámbito

La revista editada y dirigida por Antonio Salazar lo conmemora en una celebración "sencilla" con la participación de Rodríguez Brown
'La Gaveta Económica' llega al número 100: un referente en su ámbito
Antonio Salazar, editor y director de La Gaveta Económica. | DA

Surgió en 2015 con la vocación de ser una publicación sobre economía de referencia en Canarias, con un enfoque accesible al público no especializado. La revista La Gaveta Económica ha llegado a su número 100, que DIARIO DE AVISOS distribuye el domingo. También está disponible con Canarias 7 y en la red wifi de Binter, además de algunos puntos de venta. Este jueves se presentó en el salón de actos de Caja Canarias, en Santa Cruz de Tenerife. En palabras de su editor y director, Antonio Salazar, fue una celebración sencilla. Él intervino para dar las gracias a quienes han hecho posible el proyecto y luego tomó la palabra el prestigioso economista Carlos Rodríguez Brown. Estaban invitadas 170 personas: “Básicamente, de la sociedad civil, no políticos o empresarios. Lectores, amigos…”.

En una conversación con el DIARIO, el padre de la criatura -colaborador de este grupo de comunicación- comenta que La Gaveta salió a contratendencia: en papel. “Pero, bueno, gracias a la fe que tuvo Diario de Avisos al principio, conseguimos ir creando una publicación con estilo propio y que se ha mantenido durante todo este tiempo”. Dado su carácter mensual, hace un periodismo económico más de fondo y no tan pegado a la actualidad como un periódico: “Reflexión y análisis. Los grandes asuntos que afectan a Canarias los hemos tratado, sin obviar lo que ocurre en el mundo en su conjunto. Desde un prisma liberal. ¡Hemos encontrado un hueco!”. El equipo es pequeño en cantidad, cuyo trabajo se complementa con aportaciones externas. Su alto contenido de opinión lleva implícito el “debido respeto a los hechos, que son sagrados”.

En la primera portada salía “un señor aguantando una piedra gorda”, con el título ¿Y si nos bajan los impuestos? Ahora, ese personaje aparece apoyado en el monolito esperando una respuesta a esa pregunta.