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El sur de Tenerife gana más de 140.000 habitantes desde el año 2000: los municipios que más han crecido

La comarca sureña aumenta su peso poblacional respecto a la capital por el crecimiento turístico, aunque los desorbitados precios de los alquileres amenazan esta tendencia
Población en el sur de Tenerife. | Sergio Méndez

El sur de Tenerife ha experimentado una explosión demográfica sin precedentes en Canarias y en gran parte del territorio nacional a partir del año 2000. No hay más que echar un vistazo a las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) para confirmar que se trata de uno de los ritmos de crecimiento de población más altos de todo el país.

Los números que ofrece el organismo oficial estatal hablan por sí solos: los cinco municipios más poblados de la comarca sur (Arona, Granadilla de Abona, Adeje, San Miguel de Abona y Guía de Isora, por este orden) han visto cómo sus padrones, en conjunto, se han multiplicado por 2,5 desde el cambio de siglo. Estos cinco municipios sumaban en el año 2000 un total de 94.735 habitantes, y el año pasado, última medición realizada por el INE, el número de residentes ascendió a 235.265 (140.530 más), dato en el que no se incluyen los turistas que eligen el sur de la Isla para pasar sus vacaciones.

CAÍDA EN LA CAPITAL

Por el contrario, llama la atención que, en el mismo período de tiempo, la capital tinerfeña no solo no ha incrementado su población, sino que incluso la ha reducido, al pasar de 215.132 personas en 2000 a 209.395 el año pasado, es decir, 5.737 menos. En cambio, la otra gran ciudad metropolitana, La Laguna, ha ensanchado su padrón municipal hasta los 159.034 habitantes, cuando en 2000 registró 126.543.

En cuanto a los municipios sureños, según la estadística del INE, Arona ha pasado, en menos de un cuarto de siglo, de 38.416 residentes a 85.249; Granadilla de Abona, de 20.323 a 54.942; Adeje, de 14.007 a 50.167; San Miguel de Abona, de 7.315 a 22.606, y Guía de Isora, de 14.674 a 22.301.

POLO DE ATRACCIÓN

El auge turístico explica, en gran medida, el fenómeno demográfico que ha experimentado el sur de Tenerife. La buena salud del sector, que no ha dejado de crecer en las últimas décadas, es el gran polo de atracción para mano de obra local y foránea, lo que, a su vez, ha provocado importantes desajustes en infraestructuras viarias (los atascos son una pesadilla diaria para miles de automovilistas), pero también en colegios, centros sociosanitarios y viviendas para residentes. Un problema éste, el de la vivienda, que se ha agravado de forma notable en los últimos años por la escasa promoción de casas públicas y, especialmente, por el boom del alquiler vacacional.

A pesar del alto coste de los alquileres, con precios imposibles en las zonas residenciales más próximas a los núcleos turísticos -los sindicatos del sector han llegado a alertar sobre un posible “colapso” turístico por la dificultad que encuentran los trabajadores en hallar viviendas a precios razonables-, las ofertas de empleo que ofrece el sur de Tenerife convierten a esta zona de la Isla en un lugar atractivo para un perfil de inmigrante joven, con los italianos en la punta de lanza.

No hay más que ver el tirón que han registrado los padrones de los municipios del Sur por la incorporación de ciudadanos de esta nacionalidad, una realidad que también tiene un efecto colateral positivo que no es menor: la contención del envejecimiento de la población, un fenómeno preocupante que se extiende por el resto de la Isla.

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