No es un secreto que la inteligencia artificial está revolucionando el mercado laboral. También, el acceso de las personas con discapacidad. Del Estudio de empleabilidad y talento digital 2024, elaborado por la fundación VASS en colaboración con la Fundación Universidad Autónoma, con la ayuda de la Fundación ONCE y del gubernamental Cedid, se desprende que las empresas que han desarrollado programas de inclusión de personas con discapacidad han experimentado un aumento significativo en su productividad, con subidas del 15 al 20%.
Esto evidencia el valor tangible de la diversidad en la cultura organizativa. Pero existen trabas que deben superarse para aprovechar plenamente este potencial. “La inteligencia artificial es una herramienta transformadora que puede eliminar barreras históricas”, indica Antonio Rueda, director de la Fundación VASS. No obstante, puntualiza, “resulta necesario un compromiso real para adaptar las tecnologías a las necesidades de cada persona”.
La inteligencia artificial “ayudará sin ningún tipo de duda a impulsar un sector de talento que ha de ser irrenunciable para todos nosotros”, apostilla. “El impulso del talento de las personas con discapacidad tiene una oportunidad histórica, ya que la transformación digital facilitará si sabemos gestionarlo recuperar un talento perdido, ampliar la formación para conseguir importantes logros sociales y laborales”.
El informe sugiere “un cambio profundo en la inclusión laboral de las personas con discapacidad, con la transformación digital como un pilar esencial para esta evolución”. En España, cerca de dos millones de personas con discapacidad están en edad de trabajar, aunque solo el 35,3% forma parte del mercado laboral (en comparación con el 78% de la población general). Este desequilibrio refleja la urgencia de “estrategias de inclusión más eficaces que faciliten su participación”.

Apenas un 19,1% de las personas con discapacidad ha completado estudios superiores, lo que limita significativamente su incorporación a empleos cualificados. Los obstáculos en la educación y la falta de adaptaciones tecnológicas impiden un desarrollo profesional equitativo. “La formación en competencias digitales es clave para cerrar la brecha que aún existe y garantizar que todas las personas dispongan de idénticas oportunidades laborales”, recalca Rueda.
La inteligencia artificial generativa emerge como un motor crucial para la inclusión laboral, gracias a su capacidad para personalizar aplicaciones y tecnologías adaptadas. El reconocimiento de voz o la interpretación visual permiten que personas con discapacidades sensoriales y motoras interactúen de manera efectiva en sus entornos de trabajo. Aparte de otorgarles una mayor autonomía, facilita su integración en equipos de alto rendimiento.






