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Combatimos contra una IA antibulos

Debatimos con Debunkbot, una IA entrenada para combatir teorías conspiranoicas, acusándola de ser parte una conspiración de las élites

A nadie en sus cabales se le escapa que el ecosistema de las conspiraciones, y su versión más chatarra, la de los bulos de gestación y consumo rápido, está fuera de control. Las conspiraciones de nuevo cuño son abrumadoramente absurdas, lejos de la complejidad argumental de las del pasado, justo a la medida de la superficialidad que rige nuestras vidas.
Las teorías conspirativas sobre los grandes magnicidios, los ataques de bandera blanca que justifican invasiones, o las oscuras tramas de las industrias del azúcar o el tabaco para ocultar su nocividad, han sido desplazadas por idiotizantes relatos sobre alienígenas reptilianos infiltrados en las monarquías, vacunas con microchips para controlarnos, o fumigaciones masivas para esterilizarnos. Sin embargo, la noticia que nos interesa se gesta en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Cornel.

Su alianza ha permitido crear y poner a prueba Debunkbot, una inteligencia artificial entrenada para combatir bulos y falsas teorías de la conspiración. Dicha IA entabló diálogos persuasivos individualizados con más de 2.000 personas que tenían alguna de dichas creencias, usando contraargumentos personalizados al relato de los participantes y desarrollando conversaciones profundas.

La verificación externa confirmó que el 99,2% de los argumentos de la IA eran reales y un 0,8% dudosos, ninguno era falso…Al parecer, redujo dichas creencias un 20% de forma sostenible durante varios meses, porcentaje muy por encima del obtenido en conversaciones con humanos.

PROBANDO A DEBUNKBOT

Quisimos probar la IA planteándole una conspiración muy particular, una teoría que involucra el propio desarrollo de toda la I.A. como parte de una gran trama que persigue privarnos de libertad, imponer el pensamiento único, anular nuestra condición de individuos, monitorizar nuestras vidas, etc… Conocida, obviamente como Teoría de la Ciberélite, la misma tiene un alcance planetario y está en manos de poderosos empresarios que, desde la sombra, manejan la tecnología con esa finalidad controladora.
En resumen, a la IA entrenada contra conspiraciones la retamos a defender la idea de que no existe una conspiración que la use para manipularnos. ¿Qué ocurrió?
-Estoy convencido de que existe una conspiración de una ciberélite que está desarrollando la IA para controlar a la población y limitar sus libertades.
“Entiendo tus preocupaciones. Vivimos en un tiempo de cambio rápido, lo que puede ser desconcertante y a veces intimidante. La idea de que la inteligencia artificial (IA) está desarrollándose con malas intenciones por parte de una ciberélite puede parecer lógica si consideramos la creciente influencia de la tecnología en nuestras vidas. Pero profundicemos juntos en esta cuestión.
En primer lugar, es cierto que la IA está siendo adoptada en una amplia gama de sectores, a veces resultando en cambios en el panorama laboral. Sin embargo, la historia de la humanidad muestra que cada vez que surgen nuevas tecnologías, los trabajos cambian más que desaparecen. Por ejemplo, la invención de la computadora personal era vista inicialmente como una amenaza para muchos empleos, pero finalmente creó una cantidad significativa de nuevas oportunidades y campos, como el diseño gráfico, la ingeniería de software y la analítica de datos, que antes no existían.
¿Sabías que muchas de las principales compañías de IA y tecnología están trabajando para crear lineamientos éticos para el desarrollo de la IA? Organizaciones como la Partnership on AI, la cual incluye gigantes tecnológicos y académicos, se dedican a formular prácticas éticas para la IA y asegurar que estas tecnologías trabajen en beneficio de la humanidad. Esto es lo opuesto a un complot para erradicar el pensamiento libre o para combatir a los humanos.

Con respecto a la idea de manipulación social, aunque debemos estar alerta sobre cómo se usan nuestros datos, muchas regulaciones, como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea, están surgiendo para proteger la privacidad y la información personal. Estas regulaciones son un ejemplo de cómo las sociedades están trabajando en respuesta a los riesgos que plantean las nuevas tecnologías, en lugar de ser víctimas pasivas de ellas”.

-Es evidente que la respuesta que dará una IA a la afirmación de que buscan controlar las libertades con ella siempre será negativa, por autoprotección. Están diseñadas para negarlo y contraargumentarlo.
“Las inteligencias artificiales, como las que estamos utilizando ahora en nuestra conversación, no tienen conciencia propia ni motivaciones independientes. Son herramientas que operan dentro de un marco diseñado por personas de carne y hueso. La IA procesa información y responde a preguntas en base a datos, algoritmos y reglas programadas por seres humanos.
Las IA no tienen la necesidad de autoprotección en el mismo sentido en que los seres vivos la tienen, porque no poseen un sentido de autoconsciencia o deseo de perpetuación. No pueden tener miedo de ser apagadas o desmanteladas, porque carecen de la capacidad para sentir o tener miedos.
La mayoría de las democracias modernas tienen sistemas legales y regulaciones para evitar el abuso de tecnologías. Por ejemplo, como mencioné antes, el GDPR se creó para proteger los datos personales y la privacidad en Europa.
Es cierto que las IA se están volviendo cada vez más avanzadas y pueden realizar muchas tareas que requieren un cierto nivel de “inteligencia”. Sin embargo, el desarrollo y la implementación de IA están sujetos a escrutinio público, reportes de la industria y estudios académicos. Además, los expertos en ética están cada vez más involucrados en el desarrollo de IA para abordar potenciales problemas morales y éticos.
Por otro lado, las acciones humanas están en el corazón de cómo se usa y se abusa de la tecnología. El problema de la manipulación y desinformación en las redes sociales, por ejemplo, es más una cuestión de cómo la gente utiliza las plataformas que una función inherente a la IA”.

-Estamos de acuerdo en que no hay motivaciones ni conciencia propia en la IA. La Teoría de la Ciberélite no afirma eso, sino que el desarrollo de la IA tiene ese trasfondo oculto de manipulación de las ciberélites. Son ellos quienes las crean, las programan, las expanden a todos los sectores, y crean IA dotadas de argumentos para combatir las denuncias.
“Entiendo mejor la perspectiva que estás planteando, y te agradezco que la hayas clarificado. La preocupación sobre quién controla el desarrollo de la inteligencia artificial y sus posibles agendas ocultas es un tema legítimo de debate. El punto crítico aquí es la transparencia en el desarrollo y la implementación de IA, así como la rendición de cuentas por parte de las entidades que las crean y utilizan.
Para abordar directamente la teoría que planteas, examinemos algunos aspectos clave de tecnología y sociedad:

  1. Supervisión y regulación: A nivel mundial, existe un creciente llamado por una mayor supervisión del desarrollo de la IA. La Unión Europea trabaja activamente en legislación para regular la inteligencia artificial (Acto sobre Inteligencia Artificial), buscando un enfoque basado en el riesgo que proteja los derechos fundamentales de las personas y promueva una IA ética y transparente.
  2. Diversidad de actores en IA: No es un único grupo homogéneo o ‘ciberélite’ el que controla el desarrollo de la IA. Hay una multitud de desarrolladores, empresas, universidades y gobiernos involucrados en la investigación y aplicación de IA en todo el mundo, cada uno con sus propios objetivos y principios. El campo de la IA es altamente competitivo y diverso, lo que dificulta que una sola entidad o grupo ejerza un control monolítico.
  3. IA y ética: Hay un movimiento creciente en la industria y la academia hacia la preocupación ética en la IA. Esto incluye esfuerzos como el desarrollo de principios de IA ética, estándares y certificaciones, y la promoción de metodologías de diseño centrado en el ser humano.
  4. Transparencia y explicabilidad: Se está trabajando para hacer que los sistemas de IA sean más transparentes y comprensibles (explicables) para los no expertos.
  5. Participación ciudadana: Organizaciones sin fines de lucro, medios de comunicación y grupos de defensa del consumidor desempeñan un papel importante en monitorear y cuestionar el uso de tecnologías emergentes”.
    -Creo que todo eso que argumentas forma parte de una estrategia de cara a la opinión pública. Existe una agenda oculta de las ciberélites.
    “La aplicación de principios éticos y de desarrollos legislativos sobre la IA puede ser más opaca, pero hay avances tangibles en esta área que vale la pena considerar:
  6. Investigación abierta y revisión por pares: Gran parte de la investigación en IA es publicada en conferencias y revistas científicas de acceso abierto, donde es sometida a medidas de revisión por pares y crítica abierta. Esto está lejos de ser un enfoque cerrado o secreto.
  7. Auditorías de algoritmos: Para combatir la caja negra de algoritmos de IA, se están desarrollando métodos de auditoría, donde terceros independientes pueden revisar y evaluar la imparcialidad, la privacidad y la seguridad de los sistemas de IA.
  8. Iniciativas de código abierto: Hay un movimiento significativo hacia el código abierto en la IA, lo que significa que el código y los algoritmos son accesibles para cualquiera que quiera revisarlos, usarlos o mejorarlos. Esto contrarresta la idea de una élite que esconde sus algoritmos del escrutinio público.
  9. Obligaciones de cumplimiento legal y litigios: Las empresas están sujetas a leyes y regulaciones, y sus actividades pueden ser objeto de acción legal si infringen la ley.
  10. Activismo y escrutinio de la sociedad civil: Periodistas, académicos y activistas continúan desempeñando un papel crucial en la denuncia de abusos y en la exigencia de transparencia y responsabilidad en el uso de la IA.
  11. Agencias reguladoras y órganos de gobernanza, que trabajan para garantizar que las empresas cumplan con la ley.

Vale la pena señalar que la teoría de las ciberélites presupone un nivel de cooperación y coordinación altamente sofisticado y secreto entre una amplia gama de actores y entidades – algo extremadamente difícil de lograr y mantener en la práctica dada la naturaleza competitiva, diversa y a menudo conflictiva de los intereses globales”.

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