En Alemania gobernará de nuevo una gran coalición de socialistas y conservadores. Afortunados ellos que pueden hacerlo. Aquí podríamos tener lo mismo, pero una posibilidad de pacto endiablado hizo que no fuera así, a pesar de las recomendaciones de los representantes de la vieja guardia progresista. Preferimos ir por la senda de la polarización y del no es no, resucitando al antiguo guerracivilismo como el estado ideal para la política española. Es una lástima, pero es así.
Las últimas encuestas para las próximas elecciones alemanas le dan un 31% al CDU y un 15% al SPD. La ultraderecha obtendría un 20%. Una cosa está clara, ya no viviremos la época de las mayorías absolutas, pero esto no quiere decir que haya que sustituirlas por los bloques, máxime cuando los bloques no son tales y se construyen en base a la oportunidad del chantaje. El problema del frentismo es que contagia a toda la sociedad y se escenifica en todos los ambientes, como en el de la información, a la que cuando no conviene se la tacha de bulo y máquina del fango, o del deporte, convirtiendo un piquito a una futbolista en una especie de caso Dreyfus. Según parece este es un asunto de vida o muerte, a pesar de que a la mayoría de los españoles les resulte una chorrada. Ayer se dio por cerrado el juicio y sus señorías se retiraron a deliberar. Ayer, El País se descolgó con un editorial sobre el tema, intentando influir sobre la decisión de los jueces, o preparando el terreno para movilizar a toda la izquierda en el caso de una resolución absolutoria. ¡La que le espera a su señoría si el fallo no satisface a las tesis oficiales! Otra vez los magistrados de ultraderecha haciendo de las suyas y el lawfare campando por sus respetos por todo el territorio nacional, incluyendo al fútbol. Los editoriales de ese periódico representan a las estrategias políticas y colaboran a construir el relato y el argumentario.
Por eso, a las puertas de las elecciones alemanas, lo más importante es darle su merecido a Rubiales y meterlo dos años y medio en la cárcel, que es lo que pide la fiscalía. Hay quien cree que con eso se le daría un balón de oxígeno al Gobierno y así nos van las cosas. Estos son los sondeos alemanes, que nada tienen que ver con los que fabrica el CIS de Tezanos en España. Aquí la gente se ríe mientras en Alemania se lo toman en serio. Nos reímos de todo, de las encuestas, del beso de Rubiales y hasta de que la mujer de Pedro Sánchez no asista a la entrega de los Goya. Se ríen hasta con Rajoy, que ha ido a hacer sus gracias al programa de Pablo Motos, que es la bicha de la televisión. Felipe González ya no sale porque le dan con la cachiporra en la cabeza.
Me temo que ha esta gente la ha venido a salvar Donald Trump, que es la gran amenaza para nuestra estabilidad poniendo aranceles en compensación con el IVA, según dice. Trump se cree muy listo, pero nosotros tenemos a María Jesús Montero que le va a explicar cómo hay que recaudar. De Yolanda mejor no hablar porque las encuestas la tienen hundida en la miseria.
