En un mundo cada vez más digitalizado, donde la comunicación instantánea es la norma, es crucial reflexionar sobre el impacto de nuestras palabras, especialmente en los más jóvenes. Los niños, en su proceso de desarrollo, son particularmente susceptibles a las influencias externas, y el lenguaje que empleamos con ellos puede tener consecuencias significativas en su autoestima y su futuro.
Expertos en psicología infantil y desarrollo digital señalan que ciertas expresiones pueden ser perjudiciales para la construcción de una autoimagen positiva en los niños, según informa La Razón.
Adam Galinsky, profesor de sociología en Columbia, advierte sobre el peligro de frases como “Me has decepcionado”. Aunque aparentemente inofensiva, esta declaración puede generar sentimientos de vergüenza y paralizar el desarrollo emocional del niño.
La vergüenza, a diferencia de la culpa, impide que los niños reflexionen sobre sus errores y aprendan de ellos. En lugar de fomentar la mejora, la vergüenza bloquea su capacidad de análisis y afecta negativamente su confianza en sí mismos.
En un entorno digital donde la comparación y la competencia son constantes, es fundamental evitar este tipo de expresiones que pueden minar su autoestima.
En lugar de recurrir a frases que generen vergüenza, los expertos sugieren alternativas que fomenten la confianza y la motivación. Por ejemplo, en lugar de decir “Me has decepcionado”, se puede preguntar “¿Qué podemos hacer para que lo hagas mejor la próxima vez?”. Este enfoque promueve un ambiente de colaboración y aprendizaje, donde los errores se ven como oportunidades de crecimiento.





