tribuna

Plan de seguridad

Sánchez anuncia un plan de seguridad que explicará ante el Congreso sin someterlo a votación. No habrá presupuestos, sino transferencias de gastos de un ministerio a otro. No sé si lo hará antes de que el cónclave elija al sucesor de Francisco para que la cuestión pase sin pena ni gloria, o aprovechará el resultado para revalidar una política o enfrentarse a lo que viene, que de ambos supuestos sacará renta. Sánchez gobierna solo ante el peligro, igual que Gary Cooper, pero en lugar de pistolas usa el relato para la supervivencia, y, sobre todo, que, digan lo que digan, sus socios no lo van a abandonar, por la cuenta que les trae. A dónde iban a ir si no. El problema está en que Bruselas y la OTAN le acepten el plan, en el que el 35% se va en mejoras de las condiciones laborales de los militares y el 33% en asuntos cibernéticos, todo ello asumible por Sumar, Bildu, Podemos y ERC, salvo un 18% que se iría a lo que se considera estrictamente militar. El debate nacional gira en torno a la misma idea: la cruda realidad de que el presidente sólo cuenta con 120 escaños de su partido y tiene que hacer encajes de bolillos para navegar hasta 2027, y además con las pretensiones de renovar. Recordar esto es peligroso porque te tachan de antidemocrático, al no aceptar lo que la Cámara decidió en la investidura. Las cosas son así, lo diga Agamenón o su porquero. Los gestos autoritarios de Donald Trump le vienen bien a nuestro presidente, porque justifican que se salte a la torera cualquiera de las exigencias democráticas que antes reclamaba a sus opositores. Se puede gobernar sin presupuesto, se puede gobernar sin el acuerdo parlamentario, se puede gobernar con los tribunales en contra mientras cuentes con un fiscal general entregado y un presidente del Constitucional dispuesto a hacer de pared a todo lo que venga del resto de la administración de Justicia. Alguien dice que así no se puede seguir toda la vida, pero se engaña porque esto sucede en otros países a los que guiñamos el ojo levantando la ceja cuando se pasan por el arco del triunfo el resultado de las urnas. Se asegura que asumir la defensa de Europa significa defender los valores democráticos que representa, y aquí encuentro una enorme contradicción, porque esos valores son prostituidos a diario sin que nadie alerte sobre ello. La política está pasando por una grave crisis y nadie lo puede decir porque le responderán con el y tú más. Mientras tanto, los periodistas corren detrás de los cardenales para preguntarles por quién van a votar. Así se llenan las páginas de los periódicos mientras los conejos discuten sobre galgos y podencos. Yo tengo un familiar militar que está en la reserva y no creo que esté esperando un aumento en su pensión. No hay que olvidar que subir el salario supone incrementar la recaudación por IRPF, mayor consumo y mayores ingresos por IVA, y, si se aumentan las plantillas, Yolanda sacará pecho al ver reducidas las cifras del paro. Lo mismo ocurre con el gasto en seguridad cibernética. Ahora comprar un misil o una decena de tanques supone un progreso en I+D+I.

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