opinión

El meteorito ramblero

Hace años, durante la construcción de la carretera de San José, la TF-351, apareció una gigantesca piedra ovalada de varias toneladas que resultó imposible de taladrar por su dureza

Por Pedro Gómez Barreto

En cada pueblo existen muchas leyendas, curiosidades e historias de lo más inverosímil, las cuales, con el paso de los años han cobrado fuerza entre sus vecinos e, incluso, llaman la atención de muchos curiosos ávidos por conocer la certeza de lo que se dice o se cuenta. Este es el caso del relato que les hago llegar hoy. Se trata de un hecho ocurrido hace ya muchos años en la prolongación de la carretera insular TF-351, que une el casco histórico de San Juan de la Rambla con la zona alta del municipio, popularmente conocida por carretera de San José, pues atraviesa el núcleo de población que es capitalidad del municipio.
La antigua carretera transcurría por la zona de La Ladera y enlazaba con la carretera a la altura de la Granja Avícola San Antonio. Con posterioridad, se proyectó una nueva vía que evitase el tráfico por el centro del pueblo, logrando de esta manera una conexión ideal desde la zona de La Cabaña, pasando por el lateral del barranco de La Cantera y el barrio de Santa Catalina del municipio de La Guancha que, tras atravesar el citado barranco, a la altura de la zona ramblera denominada La Hacienda, enlaza con la vieja vía de comunicación.
Pero, surgió la leyenda: en las obras de ejecución de la citada vía insular, apareció una gran mole de piedra ovalada que por su tamaño y peso de varias toneladas resultó completamente imposible trasladarla de lugar, incluso no permitía su perforación por las máquinas taladradoras “pica-pica”, y se decidió dejarla a un lado de la vía. Y claro, pronto la noticia cobró un inusitado interés y se produjo una peregrinación de curiosos para contemplar este “descubrimiento” y, como suele suceder, de inmediato se la bautizó como “meteorito”, si bien parecía demasiado grande para esta definición. De igual modo, otros se aventuraron a decir que era un bomba volcánica, pero también dejaba la duda por la magnitud de la piedra que, dicho se de paso, y para los amantes del séptimo arte, es similar a los huevos que aparecen en la película Godzila. Lo cierto es que la curiosidad mata al gato y cientos de personas, incluso de otras islas del Archipiélago y de la Península se han acercado a contemplar esta roca y obtener su foto de recuerdo.
Un precioso trabajo editado en 2015 por Museos de Tenerife, titulado Geoturismo y Patrimonio en San Juan de la Rambla, obra de Sergio Socorro, hace un completísimo estudio de la Villa y destaca las formas que a lo largo de los años se han formado por la lavas volcánicas, resaltando la enorme importancia de la famosa roca denominada ignimbrita, que propició una famosa Escuela de Cantería en el municipio.
Añade Socorro, en su estudio: “La erupción de Montaña Negra es el cono volcánico más destacado de un grupo de bocas eruptivas donde surgieron las lavas sobre las que se asienta la población de San Juan de la Rambla. La corriente de lava tiene un recorrido de 11,5 kms. desde las cercanías de La Fortaleza, en la cota 2.050. En el mapa geológico, los ríos de lava representados marcan, aproximadamente, parte de la frontera de la caldera de deslizamiento de Icod-La Guancha, pero uno de los brazos de la colada de lava de Montaña Negra desbordó los límites y discurrió sobre el macizo de Tigaiga, para terminar encauzándose en el barranco que desemboca en San Juan de la Rambla”.
Evidentemente, leer este riguroso estudio nos conduce a la afirmación de que la piedra gigante de La Rambla no es un meteorito extraterrestre, sino una roca volcánica. Lo cierto es que aún hoy en día, después de muchos años, los curiosos siguen acercándose a la carretera de San José para ver el meteorito ramblero, también conocido por “huevo de dinosaurio”. Y de paso, visitar la hermosa Villa ramblera.

  • Cronista Oficial de la Villa de San Juan de la Rambla