tribuna

Voz, tinta y Villa

Por Javier Lima Estévez.| Intentar sintetizar en pocas palabras la trayectoria vital y profesional de Juan del Castillo León (1943-2024) resulta una tarea de enorme complejidad. Una complejidad motivada por el hecho de que una mirada retrospectiva a lo largo de los años nos sitúa ante un perfil caracterizado por el trabajo constante y el compromiso, manifestado ya desde su infancia y prolongado hasta el final de sus días. Su vida estuvo profundamente vinculada a la cultura, al amor por el territorio canario, a sus tradiciones, a sus costumbres, a su historia secular y a los múltiples y polifacéticos personajes que han dado forma a esta realidad. Ya el recordado magistrado José Luis Sánchez Parodi describía con acierto su figura en el prólogo de una de sus obras, más de dos décadas atrás: “Quien quiera saber cómo son las fiestas de La Orotava, cómo se tejen y se desarrollan, quiénes participaron a través de los tiempos, qué rincones escondidos sobresalen, tendrá que acudir a este pregón, donde amorosamente, con arrebatada emoción, como un largo susurro, desvela el aire conmovido de La Villa… Nadie como él ha contado las esencias de La Orotava y, por supuesto, el más hermoso pregón que se haya jamás pronunciado sobre las fiestas del Corpus y San Isidro, que es imposible de mejorar”. Ligado a la villera calle El Calvario, recibió su formación inicial en los colegios de La Milagrosa y San Isidro, con los salesianos. Cursó Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, tras iniciar sus estudios en la Universidad de La Laguna. Ingresó en el Cuerpo Técnico de la Administración Civil del Estado, desempeñando distintos cargos tanto en la Administración General como en el Gobierno de Canarias. Fue también profesor universitario en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense y en la Universidad de La Laguna. En 2008, el municipio de La Orotava le reconoció como Villero de Honor, en un emotivo acto celebrado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Su prolífica trayectoria fue objeto de análisis por el profesor Bruno Juan Álvarez Abreu en su artículo “Don Juan del Castillo y León, abogado del Estado, escritor, pregonero y Villero de Honor”. A lo largo de décadas, su obra literaria fue creciendo con publicaciones como Esencias de La Orotava, El viejo Santa Cruz, Pregones de Canarias, La senda del pregonero, Retablo tinerfeño, entre otras muchas. Ya desde los años cincuenta colaboraba con artículos en prensa, especialmente en el semanario Canarias.

Su palabra, oral y escrita, fue celebrada por su belleza, profundidad y capacidad de emocionar. Pregones como el de las Fiestas de Julio de 1985 en el Puerto de la Cruz, o los dedicados a San Isidro y el Corpus Christi en su Villa natal, son testimonio de un estilo literario elegante y sentido. Todo ese magisterio, toda esa palabra y todo ese amor por Canarias constituyen un legado vivo para generaciones futuras, recordando con admiración y respeto, casi un año después de su fallecimiento, a una persona que fue voz, tinta y, ante todo, Villa.

*Historiador