tribuna

Cerdán en la candonga

Javier Cercas se declara de izquierdas y dice que la mejor victoria de Sánchez sería dimitir y dejar paso a otro dirigente de su partido que sea capaz de recomponer lo que ahora se descompone. Este deseo resulta plausible si no fuera porque sería necesario desmontar el entramado de lealtades ciegas construidas alrededor de lo que se llama sanchismo, incluido Zapatero. Aquí se encuentra la auténtica dificultad, y esto lo saben de sobra en el PSOE, los que están y los que no.

Sánchez seguirá aferrado a su argumento, a pesar de que todos sepan que cuanto más tiempo pase más tardará la recuperación. Hay que desandar un camino en el que se ha ido demasiado lejos. Cercas no es optimista al plantear su desiderátum y yo tampoco lo soy. Habla de un gran pacto en el que se pudieran garantizar las conquistas sociales alcanzadas. Esa alarma con la que se juega para no permitir la alternancia. Luego está lo de la superioridad moral, que se hace insoportable cuando se convierte en superioridad intelectual.

Lo que plantea Cercas y muchos socialistas es resolver el debate salvación versus resistencia. El juez Puente ha sugerido en su auto que hay más personas, físicas y jurídicas, implicadas en la trama. Cuando se llegue al final Conde Pumpido estará jubilado y García Ortiz inhabilitado. Mientras tanto, estamos a la espera de que la manzana caiga del árbol. En este caso la ley de la gravedad quedará probada antes de que lo haga. Ya es un clamor que la fruta podrida está contaminando a toda la cosecha, y ese olor a la Dinamarca de Hamlet llega a la pituitaria de toda Europa.

España tiene el refugio de sus intelectuales, pero el fanatismo es más fuerte que ellos y los asfixiará, sacrificándose por lo que no merece la pena, como en el 2 de mayo de Goya. Lo que está arropando a esta agonía desesperante es lo peor de cada casa: un conglomerado de aduladores interesados que temen perder su pesebre cuando se produzca el cambio. De vez en cuando dialogo con amigos de izquierdas que están preocupados por lo que ocurre. Se encuentran en la encrucijada sincera de su intimidad, despojados de sus compromisos artificiales, y muestran su insatisfacción, que no es otra cosa que enfrentar a la realidad que viven con sus principios morales más elementales. Temen a la avalancha de irracionalidad que ha sido adiestrada para desautorizar cualquier opinión que se oponga al ideario que le han insuflado.

Esta es la coraza inexpugnable con la que se protege Sánchez. La seguridad basada en que lo que viene si él no lo evita será lo peor que nos pueda ocurrir. De momento Santos Cerdán, que se autoproclama el artífice de todos los pactos, el arquitecto del Gobierno progresista (Cercas define a Junts como cercano a la ultraderecha), está en Soto del Real. Ya no es del partido. Ahora es un desconocido apestado, con el peligro que esto entraña. Cercas dice que todavía están a tiempo de enderezar lo que está torcido. Conociendo al personal, yo no lo creo. Y bien que lo siento.