tribuna

Mascotas

En España hay 31 millones de mascotas. Cerca del 60% de la población. El problema es que solo tenemos 7.000 clínicas veterinarias y muy pocas de urgencias. Hay mucha soledad para tener que refugiarse en estas cosas, pero, por otra parte, es interesante comprobar el peso de este colectivo para atenderlo como una necesidad social. No sé si estas cifras son indicativas de un tipo de bienestar, pero están ahí. Los lineales de comida para animales del híper donde compro no han crecido en proporción a estas demandas, pero de esto no se habla. Mari compra Félix pero no tiene mascotas sino comensales, que son tres. La gata oficial no quiere otra cosa que comida gourmet. Se las sabe todas y conoce los precios de los menús. Los otros dos vienen de una casa donde los racionan con cualquier cosa y los friskies les parecen una delicia. Los veterinarios no los cubre la seguridad social a pesar de que las mascotas figuren en la unidad familiar. Ya no se llaman animales de compañía. Han pasado a ser hijos y hermanos, miembros de pleno derecho y hasta heredan. Algunos perros están fijos y guardan la casa, pero los gatos ya no cazan ratones y se la juegan con los biólogos si se les ocurre matar un lagarto. Es tanta la domesticación que a los que no están en el censo ya los consideran asilvestrados y son un peligro para la biodiversidad. Dicen que esto ocurre desde la época de los egipcios, en los tiempos de la diosa Batet, cuando los gatos y los perros eran momificados en la cámara mortuoria, junto al faraón. La última Batet que he conocido presidía el Parlamento, y era de lo mejor que ha pasado por allí. En fin, esta mañana he leído en La Vanguardia esta crisis veterinaria que todavía no se ha convertido en un problema nacional. Todo se andará. Mejor no dar ideas. Lo de las mascotas puede ser un filón electoral. Me imagino que ya ha sido explorado por los expertos estrategas. De cualquier forma, con lo que hay en política, dentro de poco veremos un cartel que diga: “Vote a Micifú”.

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