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Una camarera se harta de estos gestos tan comunes entre los clientes y estalla: “No soy sirvienta de nadie”

En la mayoría de los casos, quienes atienden las mesas optan por contenerse, incluso cuando la situación es incómoda o directamente ofensiva
Una camarera se harta de este gesto muy común entre los clientes y estalla
Una camarera se harta de este gesto muy común entre los clientes. DA

El personal de la hostelería empieza a decir “basta”. Muchos camareros denuncian que, más allá del estrés propio del trabajo, deben lidiar a diario con faltas de respeto por parte de los clientes. Una realidad que se repite cada vez con más frecuencia y que está desgastando a quienes están detrás de la barra o entre las mesas.

Entre las actitudes más criticadas, destacan los silbidos para llamar la atención o el uso de términos condescendientes como “guapa”, “rey” o “cariño”, que lejos de generar cercanía, denotan una falta de profesionalidad y educación hacia el oficio.

“No soy la criada de nadie, soy camarera. Y no, no voy a acudir porque alguien me silbe. No soy un perro”, lamenta una trabajadora del sector en La Sexta, visiblemente molesta por las formas en que algunos clientes se dirigen a ella durante el servicio.

En la mayoría de los casos, quienes atienden las mesas optan por contenerse, incluso cuando la situación es incómoda o directamente ofensiva. “Lo normal es respirar hondo y decir algo como ‘ahora mismo voy’, porque si reaccionamos mal, somos nosotros los que quedamos mal, aunque tengamos razón”, confiesa otro camarero.

Vivimos tiempos en los que la rapidez se impone, y muchos clientes exigen atención inmediata sin considerar que, al otro lado, hay profesionales que encadenan turnos largos y jornadas extenuantes. Ser educados, tener paciencia y tratar con respeto a quien nos sirve no cuesta nada y marca la diferencia en un entorno donde, a menudo, lo más valioso es simplemente el buen trato.