por quÉ no me callo

Elfidio Alonso, con guayabera, en El Jardín de Tacoronte

Con 90 años, a Elfidio Alonso hoy le escuece, como a Stéphane Hessel o José Luis Sampedro a esa edad, lo que pueda deparar a los jóvenes un mundo sin pies ni cabeza como este.

En una de las mesas del restaurante El Jardín de Tacoronte, el domingo, un grupo de comensales hablaba de esto, del estado de la cuestión. Y el patriarca de Los Sabandeños recibía el homenaje de un almuerzo sorpresa de cumpleaños de familiares y amigos.

Firmó dípticos del encuentro, donde un Elfidio con sombrero, pandereta y manta esperancera conversa con otro con traje y corbata, como vestía su padre, Elfidio Alonso Rodríguez, que vivió 96 años.

Llegó con guayabera blanca y encajó el cumpleaños feliz y los aplausos de una fiesta inesperada con la serenidad de los escenarios, que enseñan a mantener el tipo cuando el público se pone en pie en el patio de butacas. De puño y letra, dedicó los tarjetones a quien se lo pedía, brindando “por la perdurabilidad”. Elfidio vive días de agosto inolvidables, no solo porque el calor encienda 90 velas, sino porque también está en el horno en su honor un disco de Los Sabandeños con veinte de las mejores canciones compuestas por él, y antes saldrá a la calle otro álbum con el espectáculo que el grupo le dedica al director fundador, y porque acaba de ser nombrado hijo adoptivo de Valverde.

En el mural de la entrada, entre una simulación de fotos tendidas con trabas, posa con su madre, herreña, que lo sacó adelante cuando la guerra le robó al padre exiliado. En El Hierro, el pequeño Elfidio cantaba canciones de Jorge Negrete en los casinos del rabo blanco y del rabo negro. Como escribió en esta página su yerno Juan Luis Calero, Elfidio es amigo de tener “sobremesas kantianas” con la numerosa familia, donde prefiere que tomen la palabra los nietos y bisnietos. Así estaba este domingo, rodeado de “quienes le quieren”, como dijo Besay Pérez, que habló en nombre de todos. Pregunté al entrar cuántos éramos, y me dijeron que íbamos a ser 80, pero que finalmente seríamos 90. Buena cifra, con los dígitos del cumpleaños.

En ATLÁNTICO TV le comenté si todas estas emociones se resumen en cuatro palabras: “Gracias a la vida”. Elfidio asintió. Una canción con 60 años, en la que Violeta Parra nos menciona en los primeros versos: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto./ Me ha dado el oído, que en todo su ancho/ graba, noche y día, grillos y canarios…” ¡Cuánta publicidad nos ha hecho el pájaro paisano!

Don Elfidio padre tiene una copla que una vez cantó de puertas adentro con las heridas del exilio: “Yo ya no soy el que era,/ ni quien solía yo ser./ Soy un cuadro de tristeza/ arrimado a la pared.” Desde mi mesa, que compartía con Juan Cruz, Pilar García Padilla y Diego Vega, entre otros -la mesa que hablaba de política-, observaba a Elfidio Alonso, que no parecía un verso triste como el de la copla del progenitor. Se le veía a gusto, en la dulce compañía de una mistela de generaciones.

Se sentó a almorzar con la familia. Con Elfidio Esteban (director general de Los Sabandeños), Magda y Coqui, con Calero y Francisco Estupiñán, y, muy cerca tenía a los nietos Silvia, Octavio, Ricardo y Rosalía, y muy lejos, en Atlanta, a Víctor, que lo saludó en una videollamada con el bisnieto Gael. Todos ellos, junto a todas las nueras y demás nietos y bisnietos daban fe de que la familia de Elfidio no cabe en una guagua en el sentido literal de la palabra.

90 años Elfidio Alonso y 85 Magda Palazón. Elfidio veraneaba en La Punta (como los Bacallado y otros futuros sabandeños), iba a enamorar con la novia, y nació La Parranda de don Luis, que en la finca de Sabanda de don José Peraza de Ayala mutó al grupo que ahora cumple 60 años, como la canción de Violeta Parra, tan apropiada para la ocasión.

Me detuve a repasar las fotos del montaje de bienvenida. Con Magda el día de la boda, con Valentina la de Sabinosa, con el padre, con Serrat, con Vargas Llosa, con Severo Ochoa, con cuatro años, con la madre, con la camiseta del Canarias cuando jugaba a baloncesto (y lo quiso fichar el Madrid), con Lola Flores, con María Teresa Campos… y me imaginé la frustración de quien hizo la criba (sospecho que la hija Magda) entre semblanzas del músico, periodista, abogado, escritor y político, que fue regidor de La Laguna.

Muy chiquito, como en una de esas fotos, Elfidio escribió un poema, donde contaba que el día de San Antonio, el día de su abuelo, en la escuela le habían dado un caramelo. Lo escribió en el aula, donde cincuenta años más tarde se sentaría en su despacho de alcalde. Y este domingo disfrutaba en Tacoronte como un niño con zapatos nuevos… de 90 años. ¡Felicidades!