La Universidad de La Laguna rindió homenaje al poeta, crítico y profesor Andrés Sánchez Robayna con la inauguración de la exposición Andrés Sánchez Robayna o el libro del mundo, un recorrido por más de cinco décadas de trayectoria literaria e investigadora. La muestra podrá visitarse hasta el 30 de octubre en la planta baja de la Biblioteca General y de Humanidades de la ULL.
La colaboración de su hijo, Andrés Sánchez Ouviña, resultó fundamental para que la exposición integrara tanto el legado bibliográfico completo de Robayna como las fotografías del archivo familiar, que enriquecen la muestra.
La exhibición fue organizada por la Biblioteca con fondos procedentes, entre otros, de la donación que el propio Robayna realizó en vida a la institución durante el rectorado de Antonio Martinón Cejas. Se trata de un gesto que garantiza la conservación de una biblioteca privada excepcional, hoy transformada en patrimonio colectivo. El proyecto contó con la financiación de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, así como del Decanato y Vicedecanato de Filología de la Facultad de Humanidades.
El comisariado académico estuvo encabezado por el profesor Carlos Brito Díaz, actual docente de la Facultad de Humanidades, junto a Fátima Sainz Sainz y Alejandro Rodríguez-Refojo Fernández.

Durante su intervención, Brito explicó que lo que inicialmente iba a ser un homenaje sorpresa se transformó en un tributo póstumo tras el fallecimiento inesperado del poeta en marzo: “La exposición Andrés Sánchez Robayna o el libro del mundo aspira a mostrar la obra integral del autor: poeta, traductor, gongorista, editor, profesor y mentor de nuevas generaciones”, señaló.
El recorrido expositivo ofrece una visión de conjunto de su obra y se organiza en distintos bloques. En el ámbito de la creación poética, destaca el Premio Nacional de la Crítica, que lo recibió por su poemario La roca, publicado en 1984. En la traducción, recibió el Premio Nacional de Traducción y fundó el Taller de Traducción de la ULL.
La muestra recoge también su labor en la investigación sobre el Siglo de Oro, su estudio del modernismo y la vanguardia, así como su aportación como editor de antologías y de revistas literarias, especialmente Sintaxis, considerada uno de sus proyectos más influyentes y un referente del diálogo entre Canarias y el ámbito internacional.
Finalmente, se subraya su faceta como docente y director de tesis, que consolidó su papel de maestro para varias generaciones.
El profesor Carlos Brito compartió una anécdota personal que marcó el acto inaugural, celebrado el pasado miércoles en la Universidad de La Laguna. Recordó cómo, en medio de la preparación de la muestra, recibió un sobre con la letra inconfundible de Andrés. En su interior había un libro de emblemas que el poeta había guardado expresamente para él. Ese gesto, “llegado más allá del tiempo y de la ausencia”, lo llevó a pronunciar la frase más recordada de la jornada, que condensó el espíritu de la exposición: “Andrés regresaba de nuevo, seguramente, porque nunca se fue”.
Durante la inauguración intervinieron también la subdirectora de la Biblioteca Universitaria, María del Carmen Julia Fernández, quien agradeció la implicación de todo el personal en cada detalle de la muestra. Por su parte, el decano de la Facultad de Humanidades, Javier Medina López, recordó sus clases con Robayna en los años ochenta: “No era el prototípico profesor que leía apuntes; despertaba curiosidad y transmitía amor por la literatura”.
El tributo se amplió con otros gestos institucionales que refuerzan la memoria del poeta. La Sección de Filología acordó poner el nombre de Andrés Sánchez Robayna a un aula del Edificio Departamental, mientras que la Biblioteca General y de Humanidades redenominó la Sala de Legados con el nombre de Marta Ouviña Navarro, mujer de Robayna, excelente y querida profesional técnico de la biblioteca.
Más que una muestra, la exposición se erige en un homenaje compartido y un recurso vivo para especialistas y estudiantes. Andrés Sánchez Robayna o el libro del mundo se alza como un recordatorio de la vigencia de su pensamiento, que late aún en cada página de su obra, en cada lector que lo redescubre y en cada estudiante que tuvo la fortuna de escuchar sus clases, aprender y descubrir, de su mano, el amor por la literatura.





