tribuna

Clavijo y el 13/14

Esto de la deuda autonómica es como ser abstemio y comer con un grupo que no lo es. Se piden varias botellas de vino del bueno y en la sobremesa licores espirituosos, y no tan espirituosos, para pagar después a escote. Al que no bebe le cuesta el ágape igual que a los demás, y si no lo hace lo llaman agarrado e insolidario. Esto en el caso de que la deuda se salde, porque en realidad lo que hace es cambiar de titular, con lo que los españoles seguimos debiendo, con la salvedad de que algunos salen beneficiados. Fernando Clavijo dice que en Canarias se han cumplido los objetivo de déficit y ahora se pretende premiar a quienes no lo han hecho. Que nos están haciendo un 13/14, que es engañarnos aprovechándose de nuestro desconocimiento. Y todo esto en nombre de la normalización. Esta normalidad nos está saliendo cara a los españoles. Es decir, se instaura la normalidad y la convivencia en una región para romperla en el resto. Y si no, que le pregunten a Page, en Castilla La Mancha, o a Barbón, en Asturias. La campaña a nivel nacional es acusar a quienes se oponen a la quita de ser insolidarios con sus propios ciudadanos en las distintas autonomías. Hay mucha demagogia para disfrazar de convivencia lo que no son más que concesiones para la permanencia, que, por si fuera poco, no la garantiza. En esta narrativa llevamos demasiado tiempo y siguen insistiendo tercamente. No hay quien se baje de este argumentario. Incluso ha intervenido el ministro Albárez, dándole carácter internacional a la reunión de Illa con Puigdemont, como si se tratara de un encuentro entre dos países diferentes. ¿Merece la pena meterse en estos berenjenales? ¿Y todo para qué? ¿A esto es a lo que llamamos una política progresista? ¿Alguien se ha parado a pensar lo que nos cuesta ese progreso? Ya está bien de engañar a la gente. Todo esto sucede, con la oposición de más de medio país, para conseguir el objetivo supremo de mantener a alguien en el poder unos cuantos meses más. Es decir, para prolongar una agonía de la que no hay forma de escaparse. Lo peor es que nos llaman tontos a los que decimos estas cosas. Incluyendo a Fernando Clavijo, que debe ser el más tonto de los tontos. El problema es que no hay un partido socialista que no se aperciba, o no se quiera apercibir, de estos hechos, ni militantes capaces de expresarlo. En el caso de haberlos, son denostados y odiados con mayor intensidad que si fueran miembros de la oposición más radical. Cuando en una organización los miembros no se atreven a decir lo que piensan es porque se está instalando un cierto tipo de terror. Confío que el día que salgamos de esta situación aparentemente irresoluble, se den cuenta del error. Espero que no sea demasiado tarde. Hay gente sensata que así lo está esperando. Gente que se ha liberado del fanatismo y mantiene una posición moderadamente crítica, a pesar de que no se atrevan a expresarlo directamente. Creo que también comparten con Clavijo que nos están aplicando un 13/14 a todos, menos a unos, que son los que han hecho la compraventa de la quita a cambio de mantener a su excelencia en la Moncloa.