Esta mañana recibí la novela Esencia oculta, de Verónica Ramírez Hermoso, hija de mis amigos José Agustín y Anto. Hace unas semanas me habían anunciado su publicación y, por fin, hoy estaba disponible en Amazon Kindle, que es donde compro los libros. Me han dicho que se trata de una trilogía. La he leído de un tirón, casi ansiosamente, y con las mismas ansias aguardo a que salgan los próximos capítulos. Es un thriller sorprendente que además tiene factura y localización canaria, aunque podría desarrollarse en cualquier otra parte. No les voy a revelar de qué va. Dios me libre. La autora demuestra una técnica solvente en el difícil ambiente del relato de ficción, donde es complicado mantener la pertinencia en la descripción de lo no creíble. Está contada en dos voces, que lo hacen en primera persona y en tiempo presente con escasas recurrencias al flash back. Son monólogos alternantes que incluyen diálogos que llenan de autenticidad una escenificación más cercana a lo paranormal que a la realidad. Ahí es donde está el acierto de la novela: en la exposición de ámbitos psicológicamente emocionales para describir una historia de ciencia ficción sentada sobre escenarios reales. Siempre le he tenido miedo al thriller y he huido de su valoración porque frecuentemente se presenta acompañado de simpleza. He sido jurado de premios literarios y mi tendencia siempre fue rechazar este tipo de propuestas, pero en esta ocasión me he quedado sorprendido ante una técnica expositiva llena de variantes que la asimilan a cualquiera de las obras grandes. No suelo sorprenderme con lo que se publica porque considero a la calidad como una excepcionalidad en el panorama editorial. Sin embargo, esta Esencia oculta ha llenado mis expectativas. Cuando me avisaron que se trataba de una trilogía pensé: vaya, una más de las que intentan competir con los grandes best sellers. Nada de eso. Su lectura ha despertado positivamente mi curiosidad y estoy aguardando las próximas entregas. No conozco a la autora, pero desde aquí quiero enviarle mi más sincera felicitación. Que sepa que reconozco la enorme dificultad que supone componer un libro como este sin que lo asimilemos a otro parecido. En esto consiste la originalidad y la sorpresa, algo que todos persiguen pero que casi nadie logra. Atentos a Verónica. Ha surgido una escritora como la copa de un pino, que exhibe la profesionalidad que solo le está permitida a unos pocos. Tiene un estilo limpio y libre, huyendo de adornos innecesario, que es como a mi me gusta. A veces no consigo demostrarle a la gente que la elegancia consiste en elegir el camino directo, desproveerlo de las brozas y la maleza que no nos permiten contemplar el conjunto. Decía Nietzsche que la escritura hay que hacerla a sangre, entregando toda la sinceridad de que somos capaces, huyendo de los artificios. Los adornos, como el vermut del cóctel Martini, que patentó Ernest Hemingway, hay que dejarlos en la habitación de al lado. La pueden encontrar en Amazon, en Agapea y en las librerías habituales. Yo me la he zampado en unas pocas horas y me he quedado con ganas de seguir leyendo, y eso que no pertenece al género que consumo habitualmente.
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