tribuna

Recuperar en septiembre

Está nublado. Ya se acabó este verano de termómetro y volvemos a la rutina. La rutina es lo que dicen los psicólogos que armoniza nuestra vida, lo que nos ayuda a no procrastinar, a progresar adecuadamente y a tantas cosas buenas que nos harán sentir conformes con nuestra vida. Lo demás será el desorden y el desarraigo. Volver a la rutina es regresar a Puigdemont, a los presupuestos y a todas esas vulgaridades que nos aburrirán durante unos meses más. Algo sin sorpresas. Ya todo está olvidado, lo ha quemado el incendio. Feijóo ha propuesto que si en dos legislaturas no se aprueban los presupuestos se convocarán elecciones. Otra tontería más salida de Génova. Esto servirá para que Sánchez saque pecho si consigue aprobarlos, que es lo que considero más probable. Se trata de aplicar la misma fórmula y darle a los que apoyan todo lo que piden. De la UCO no se habla, ni falta que hace. No pasa nada. Tres golfos han sido separados con contundencia y las charos volverán a engordar el número de votantes del socialismo. Para qué cambiar. Cada vez tengo más arraigada a sensación de que el PP, obsesionado con lo que crece a su derecha, le hace el juego al pacto de progreso, digan lo que digan las encuestas. Y si no hay presupuestos tampoco pasa nada. Seguiremos un año más igual. Un año no es nada. Que me lo pregunten a mí que se me pasa en un plis plas. Este verano se me ha ido en nada, con los incendios que he visto por la tele y por el calor que no he sentido entrando por la ventana. Hace poco fue San Benito y ya estamos en el Cristo. Los Sabandeños le harán otro homenaje a Elfidio y los meses se irán desgranando en eso que al principio llamaba rutina y que se está convirtiendo en costumbre. Hace años que aprendí que la única forma que tengo de vivir satisfecho conmigo mismo es hacer transgresión de rutinas y costumbres. Si no, estaría siempre hablando de iguales asuntos y acabarían por no hacerme caso. Esto lo aprendí de Sherezade, la de Las mil y una noches, que tenía que renovar la historia cada día para que el sultán no le cortara la cabeza. La noticia de hoy es la entrevista que le hizo Pepa Bueno a Pedro Sánchez. Todo parece nuevo, pero se trata del mismo discurso. No hay nada más de donde sacar. Incertidumbre rima con costumbre y a eso es a lo que nos tienen acostumbrados. Seguiremos adelante porque tenemos una misión sacrosanta que cumplir: acabar el proyecto que, para muchos, no es otra cosa que seguir, como Felipito Tacatún. Para eso vamos ganando tiempo, igual que los marinos ganan barlovento en sus singladuras antes de llegar a puerto. Sin que nos demos cuenta, a la chita callando, tendremos encima a 2027 y el objetivo se habrá cumplido. Habremos llegado por fin a la meta, y entonces habrá que diseñar cuál será la estrategia para continuar. Algo se me ocurrirá, dirá el presidente, y yo estoy seguro de que así será.