El Centro Cultural Asabanos de Valverde acogió, dentro de la sección KM. 0 de Insularia, la proyección de La última isla (2012), película escrita y dirigida por Dácil Pérez de Guzmán. La cineasta, es autora de una obra que combina la fantasía con una profunda conexión con la naturaleza y los recuerdos de la infancia.
Guionista y directora, Dácil cuenta con una sólida trayectoria en el audiovisual español y ha colaborado en proyectos tan diversos como la serie Hierro o el programa televisivo Caminos de fiesta. A lo largo de su carrera, ha explorado distintos formatos (documental, ficción o televisión) con títulos como Triana, paraíso perdido o la propia La última isla, seleccionada en festivales internacionales de prestigio como Hollywood, Chicago, Seúl, Nueva York o Sevilla.
“La película nació de mis recuerdos de infancia en El Hierro”, explica Pérez de Guzmán. “Pasé veranos allí cuando no había ni agua ni luz y esos momentos significaban libertad para mi. Con el tiempo he visto cómo los niños han perdido la conexión con la naturaleza y con el juego puro y eso me pareció un tema importante para contar”, comentó la directora.
La última isla cuenta la historia de Alicia, una niña atrapada en su mundo digital que, durante unas vacaciones con su tía Belinda, descubre un universo lleno de misterio, naturaleza y magia. “Quiero que la gente no olvide la magia de la isla, que es lo que la hace única. Cuando la proyectamos por primera vez en El Hierro, una persona de la isla me contó que cuando era pequeña la gente del pueblo creía que en la niebla había dragones. Esa conexión simbólica con el entorno forma parte del alma herreña”, añade.
La directora sevillana participó en la aclamada serie Hierro, para la que colaboró adaptando los diálogos y sitaciones a las costumbres locales. “Me gustó mucho participar en esa parte del proceso. Es fundamental que los productores tengan en cuenta la autenticidad de los personajes y que el habla y las situaciones reflejen la realidad de la sociedad de El Hierro”, afirma.
Con respecto al auge de Canarias como escenario audiovisual, la cineasta celebra el crecimiento del sector, aunque advierte: “Las islas son ecosistemas frágiles, por lo que hay que cuidarlas y tener conciencia ambiental durante los rodajes. El atractivo natural no puede perderse”.
Acostumbrada a moverse entre géneros y formatos, Pérez de Guzmán defiende que es la historia la que marca el camino. Según su experiencia, “no es el formato el que influye en la forma de contar, sino la propia historia la que busca su lenguaje”.
Sobre su participación en INSULARIA, subraya el valor de este tipo de iniciativas y afirma que “festivales como este son necesarios porque permiten ver miradas distintas, tender puentes entre islas del mundo y ofrecer cine fuera de los grandes centros de producción. Enriquecen la cultura local y amplían la mirada del público”.
Actualmente, la directora trabaja en varios proyectos, entre ellos un nuevo filme rodado en El Hierro: el relato de un hecho histórico ocurrido en 1949 que transcurre, en su mayoría, dentro de una cueva. “Me interesa explorar las relaciones humanas, las reacciones de los personajes. Es una historia íntima, centrada en las emociones”, explcia la directora.
La presencia de Dácil Pérez de Guzmán en INSULARIA refuerza el espíritu del festival: un punto de encuentro para el cine hecho desde las islas, con identidad, sensibilidad y mirada propia. Su participación se enmarca en la sección KM. 0, una iniciativa de cine itinerante que cada año se presenta en un municipio diferente de El Hierro, de manera que en un periodo de tres años la película habrá recorrido toda la isla, acercando el cine al territorio y a sus comunidades.
El evento está patrocinado por Promotur, Turismo de Islas Canarias, Gobierno de Canarias, y cuenta con el apoyo del Cabildo Insular de El Hierro y la colaboración de los ayuntamientos sedes del festival.





