El Cabildo de Tenerife presentó ayer el modelo de ecotasa para subir a pie al pico del Teide, medida incluida en el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) y que entrará en funcionamiento el 1 de enero de 2026.
Los detalles fueron expuestos en rueda de prensa por la presidenta insular, Rosa Dávila, y el vicepresidente, Lope Afonso, quienes insistieron en que la ecotasa, al igual que la que ya funciona en Masca, tiene como objetivo “ordenar” la visita al parque para garantizar su conservación.
Los menores de 14 años y los tinerfeños quedarán exentos del pago, los residentes canarios abonarán entre tres y seis euros, dependiendo del día elegido -laborable o fin de semana- y los guías autorizados, y los turistas entre 10 y 25 euros.
Además, se fija un cupo máximo de visitas, que se establece en 300 personas al día, con 100 personas por tramo e intervalo horario, y afectará a dos senderos concretos, el número 10 Telesforo Bravo, que permite la ascensión al cráter desde La Rambleta, y el número 7 de Montaña Blanca-La Rambleta.
Plataforma ‘Tenerife ON’
La reserva se hará a través de la plataforma Tenerife ON y el Cabildo espera recaudar en torno a 650.000 euros, fondos que se reinvertirían en el mantenimiento y conservación del parque nacional.
El Cabildo tinerfeño precisa que no se podrá acceder con animales, solo con perros que hagan de guía, y apunta que subir al pico sin una reserva se puede sancionar con multas de hasta 600 euros, según recoge la ley de espacios naturales de Canarias.
Dávila reconoció que la presión de visitantes sobre el Parque Nacional del Teide resulta verdaderamente “insostenible”, teniendo en cuenta que son más de cinco millones de visitantes solo el año pasado frente a los 3,5 millones de 2020 y por ello, anunció también que en la nueva Relación de Puestos de Trabajo (RPT) se incluyen dieciséis trabajadores más para el parque, ocho agentes forestales y ocho técnicos.
Según la presidenta, tendrán la capacidad de imponer sanciones y remitir denuncias ante la Fiscalía. “El Teide no es solo un símbolo de nuestra identidad, sino también un patrimonio natural que debemos cuidar con responsabilidad. Con el establecimiento de estas medidas buscamos un equilibrio entre el disfrute de los visitantes y la conservación de un ecosistema frágil y único”, subrayó por último la presidenta del Cabildo tinerfeño.







