Por Carlos Acosta García
A lo largo de la Historia ha sufrido la Villa y Puerto los más variados y desalentadores sucesos y tragedias: maremotos, epidemias, incendios, inundaciones… Y una erupción volcánica que estuvo a punto de hacerlo desaparecer. Los habitantes del municipio, pese a tan negativas situaciones, lejos de entregarse a las tragedias, lucharon denodadamente para volver a la vida. Y no es menos cierto que, a lo largo de los años, las décadas y las centurias se recibieron premios que han servido para poner de manifiesto el trabajo, la entrega y la positiva labor de los vecinos. Hoy se me ha dado la oportunidad de copiar una de estas felices situaciones: mientras ojeaba viejos recortes de periódicos he sido feliz al encontrar la noticia de una distinción de la que nos hizo presente el Ministerio de Cultura como premio a la distinguida labor que, sobre todo en temas culturales, ha venido desarrollando la localidad del Roque a lo largo del tiempo. Nos referimos a la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Para hacer tal entrega se trasladó a la Isla el ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, quien estuvo en el acto acompañado por numerosas figuras de la política provincial y nacional y un elevado número de espectadores, no solo garachiquenses sino de distintas procedencias. El ministro hizo amplias alabanzas a la labor cultural de Garachico en general y de su alcalde, Lorenzo Dorta, en particular, quien supo expresar de excelente modo la gratitud de un pueblo que, ciertamente, tiene de la cultura el mejor concepto, detalle que ha sabido demostrar a lo largo y ancho de los años transcurridos y siempre en medio de la felicitación de organismos regionales, nacionales y extranjeros.
