tribuna

Salas y salones del Hotel Taoro

El Hotel Taoro del Puerto de la Cruz forma parte de la historia del municipio desde 1890. Primero por su relación con el mundo hidroeléctrico por cuanto supuso una señal pionera de las energías renovables por las aguas y la electricidad del Valle de La Orotava (1894), de las que fueron destacados valedores Agustín de Betancourt, el ingeniero de las máquinas de vapor y de las vías de comunicación, y su hermano José a mitad del siglo XVIII. Luego, por el nombre que llevó durante algunos años: Gran Hotel Kurhaus Humboldt, motivado por el personaje de la Ilustración europea, Alejandro von Humboldt, todo un geógrafo, botánico y vulcanólogo prusiano que conoció en 1799 el Jardín de Aclimatación Orotava en El Durazno portuense, el drago de Franchy en La Orotava, que ascendió al Pico del Teide, visitó el jardín del Sitio Little e inventó la naturaleza después de su viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. Tercero, por ser el Taoro un referente del mundo de la literatura europea al conocer la presencia de la escritora británica Agatha Christie en la década de los años de 1920. Y en último lugar, por tener como cliente excepcional a la poeta cubana Dulce María Loynaz, Hija Adoptiva del Puerto de la Cruz desde 1951 y Premio Cervantes desde 1992, que visitó Canarias en los veranos de los años 1947, 1951, 1953 y 1958, lo que le permitió redactar su novela de viajes a las Islas titulado Un verano en Tenerife, además de disfrutar con su esposo, el periodista tinerfeño afincado en Cuba Pablo Álvarez de Cañas, y dejar su recuerdo en 2002, centenario de su natalicio, anclado en un busto traído desde La Habana por este relator, obra del escultor cubano Carlos Enrique Prado, a la entrada de la Atalaya del Parque del Taoro, orientado hacia el Puerto de la Cruz y la isla de La Palma.

Estos personajes que hemos citado nos pueden ayudar a que, en el remodelado Hotel Taoro, tanto sus propietarios como sus técnicos, nominen su salones con dos personajes singulares: Agustín de Betancourt, canario, y Alejandro de Humboldt, alemán, y sus salas con dos mujeres escritoras: Agatha Christie, inglesa, y Dulce María Loynaz, cubana, para así cumplir con la igualdad y con el mensaje que nos dejó el recordado político portuense don Luis Rodríguez Figueroa cuando fue entrevistado en 1924 por el polifacético periodista orotavense Alfredo Fuentes, y contestó: “La mejor manera de promocionar el turismo en el Puerto de la Cruz es adornándolo de literatura”.