La Asociación de periodistas de Santa Cruz de Tenerife ha distinguido a Carmelo Rivero con el premio Patricio Estévanez. Conozco a Carmelo desde hace muchos años y le tengo verdadero aprecio. Lo considero uno de los periodistas más serios y profesionales del panorama de las islas. Lo he llamado por teléfono y me ha dicho, como sé que iba a hacer, que los premios son cosas para jubiletas, que él es un periodista humilde al que no le gusta el figureo y que solo está comprometido con su trabajo.
Como el premio es a una trayectoria profesional lamenta no poderlo compartir con su hermano Martín. Marín y Carmelo formaban un tándem inseparable en la información insular. Habían escrito varios libros y su esfuerzo ha estado siempre junto a la promoción de la cultura. Lo llamé para felicitarlo y nos enrollamos a hablar de otras cosas. Me encanta hablar con él. Carmelo es un informador sin dobleces. Se debe a la verdad. Me enteré leyendo un artículo de Andrés Chaves en el DIARIO DE AVISOS que se me adelantó a la felicitación. Andrés es otro buen amigo. Ya tenemos los años de los carruchos, pero todavía tenemos ganas de seguir dale que te pego. Si no, qué íbamos a hacer.
Eso me dijo Carmelo, que no puede parar de escribir. Lo mismo le pasa a Andrés. Hablamos del libro del emérito y de los entresijos del 23 F que para mí no son un misterio sino las ramificaciones de una leyenda como la del monstruo del lago Ness. Nosotros éramos mayores cuando hicimos la Transición y nada nos coge por sorpresa. Sabemos lo que hay y no presumimos de conocer las versiones underground que solo sirven para rellenar un espacio amarillo el día que toque. Ahora se van a desclasificar papeles, y esto dará oportunidad a que se establezcan diversas teorías, como siempre. Los que ya estamos de pasada, aunque nos neguemos a estarlo, venimos de vuelta y sabemos que las cosas suceden siempre en el mismo sentido, que nadie a estas alturas nos va a descubrir las fuentes del Nilo, que la época del doctor Livingstone ya pasó, y que el Pulitzer se consigue escribiendo bien y no escribiendo tonterías y persiguiendo originalidades. En fin, que Carmelo se merece este reconocimiento y todos los que le hagan. Me habló de Julián Ayala, al que también habría que premiar, y estoy de acuerdo. Lo de Carmelo es doblemente meritorio porque me consta que no se lo ha trabajado y que le dijo a Salvador que por qué se habían fijado en él. Recuerdo a Carmelo de toda la vida, metiendo su instinto de curiosidad en todas las cosas que han ocurrido, dentro y fuera de las islas. Toda una vida dedicada al periodismo, y lo que le queda. Un fuerte abrazo, querido amigo.
