Para un jubileta con una pensión de 1.300 euros y pico parece usurario que cierto banco catalán te cobre 3,50 euros por sacar dinero de un cajero, si la tarjeta es de otro banco. 3,50 euros para un jubilado es dinero, que incluso podría meter en la hucha para costearse los vicios en los viajes del Imserso, cuando llegue el veranito. Los bancos siempre te quitan algo y luego te engatusan con la publicidad ofreciéndote bicicletas, patinetes eléctricos y hasta un móvil. Es todo mentira. Sale más barato ahorrar y comprarte todo eso a tocateja, porque, además, los distribuidores te hacen descuento. Este país está lleno de mentiras grandes y pequeñas, pero lo único cierto es que el Gran Hermano te está cobrando 3,50 euros por una simple retirada de dinero, que debería ser gratis, seas o no cliente de la entidad, porque la extracción se hace a través de las grandes propietarias de las tarjetas de crédito: Visa, Mastercard y la banda. La Ley Azcárate, que castiga la usura en España, está en vigor desde 1908, así que la banca se siente segura subiendo a cada poco las comisiones. Lo hacen con toda su cara, con la anuencia del Banco de España, porque el Banco de España se ha vuelto laxo, sabe Dios a qué precio. Con 3,50 euros tú invitas a la vieja a una cerveza y la tuya te sale gratis, no es ninguna broma, mientras los del puro se ríen a tu costa cuando te ven en el cajero, haciendo cola, media hora después de que te ingresan la pensión. Cuentan que en España los inspectores de Hacienda reciben comisiones por las actas que levantan. ¿Se imaginan que un juez cobrara un porcentaje por cada sentencia con costas que impusiera? Mierda de sistema, ¿no?
