El campamento de La Esperanza, en El Rosario, albergó este martes la presentación de La Pinochera, Cine Rural de Canarias, que celebra su quinta edición hasta el 15 de noviembre. La iniciativa reúne a artistas, campesinas, cineastas e investigadoras para reflexionar colectivamente, desde el arte y el audiovisual, sobre nuevas formas de cuidado y relación con el territorio.
El acto inaugural corrió a cargo del alcalde de El Rosario, Escolástico Gil; el director general de Innovación Cultural e Industrias Creativas del Gobierno de Canarias, Cristóbal de la Rosa; el consejero insular de Cultura, José Carlos Acha; la directora del festival, Irene Sanfiel, y la artista y muralista Elia Estévez.
El campamento de La Esperanza es el corazón de la agenda de esta quinta edición, acogiendo la residencia artística Barbecho hasta el 13 de noviembre, con la participación de artistas nacionales y locales como Verónica Perales, Elia Estévez, Laura Sam y Kinewa.
Durante la presentación, representantes institucionales y del sector cultural destacaron la importancia de descentralizar la cultura y fortalecer la conexión entre arte, territorio y comunidad. El alcalde Escolástico Gil aludió a la dificultad de “llegar a los jóvenes y que entiendan la importancia del trabajo en el campo, por lo que este tipo de encuentros en torno a la cultura sirven para poner en valor la actividad de lo rural”.
El consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, puso de relieve que “el campo es fundamental; la periferia también genera cultura porque la cultura se crea allí donde hay personas”.
Cristóbal de la Rosa, director general de Cultura del Gobierno de Canarias, subrayó que el arte es “una de las pocas maneras que tenemos de mirar al futuro y dirigir lo que va a ocurrir”.
Durante diez días, las creadoras desarrollan proyectos en diálogo con los saberes rurales, en una convivencia que culminará el día 13 con una muestra pública en TEA Tenerife Espacio de las Artes, dentro del Foro de Arte y Ruralidades en Canarias.
En palabras de la fundadora de esta experiencia, Irene Sanfiel, “el barbecho no es vacío, es una promesa. Nos recuerda la importancia de detenernos y observar como una forma de promover contextos de creación. Esta edición celebra la pausa como espacio político, poético y necesario para repensar la vida en común”.
La programación de esta quinta edición incluye residencias artísticas, proyecciones de cine rural y experimental, foros de debate, acciones comunitarias, talleres en centros educativos y el primer mural homenaje a las mujeres pinocheras, realizado con pigmentos naturales por la artista Elia Estévez junto a vecinas y jóvenes de La Esperanza.
El cine sigue siendo el eje central del proyecto. La programación audiovisual de Barbecho recorre distintas geografías y sensibilidades rurales a través del cine y el vídeo experimental, documental y poético. Las proyecciones, hasta el 15 de noviembre, se extenderán por espacios como el Antiguo Cine Medina (Agua García), el Campamento de La Esperanza, Las Eras de El Tablero y TEA Tenerife Espacio de las Artes, con obras de Marta L. Lázaro, Nela Fraga Rivas, Colectivo LaBarra, Paula Fuentes, Claudia Claremi, Miguel García Orive y Vera Sebert, entre otras. Las películas recorren distintas geografías rurales y modos de relación con la naturaleza, donde el territorio se entiende como cuerpo vivo y memoria compartida.
El festival culminará el 15 de noviembre con una castañada popular y una muestra audiovisual colectiva que repasará seis años de siembra y creación compartida. Toda la programación pormenorizada puede consultarse en el sitio web www.lapinochera.com.





