tribuna

El cuarto poder, perseguido

Tal como se están sucediendo los distintos acontecimientos en el mundo, parece ser que ahora le toca la ofensiva de algunas instituciones gubernamentales contra el cuarto poder. Es decir, al periodismo. De forma individual, al excelente periodista y corresponsal de ABC, en Washington, David Alandete, tras los ataques del Gobierno por sus preguntas a Donald Trump. Sobre sus intervenciones con Trump, ha detallado que desde enero le ha preguntado “nueve veces”: “Cuatro sobre Venezuela, una sobre Brasil, una sobre Francia, sobre Colombia…”. El periodista tan solo ha preguntado al presidente estadounidense por España en dos ocasiones. Sea como sea, desde hace algún tiempo, ya se viene “masticando” que el periodismo como tal, supone un cierto peligro para algunos presidentes gubernamentales en el mundo. Cada día hay menos periodistas valientes, salvo excepciones, como David Landete, antiguo corresponsal de guerra en el periódico El País, de donde fue despedido por manos poderosas. El cuarto poder se ve perseguido por unos ‘francotiradores’ que no quieren que sus míserias corruptelas salgan a la luz pública. Si ya con el franquismo la libertad de expresión y comunicación estaban censuradas, ahora, de manera parecida, quieren hacer lo mismo en época de democracia en España, EE.UU. y en muchos países de Latinoamérica. Es por ello que les recomiendo una gran película, El cuarto poder (1952), sobre el periodismo y la libertad. El cuarto poder contiene todos los valores democráticos que caracterizaron la obra de Richard Brooks, quien en sus inicios fue periodista en prensa y radio. De ahí que el visionado de este estupendo filme aporte la pasión y la verosimilitud de quien sabe de qué habla y cree en lo que dice. David Landete piensa denunciar a Puente por “intromisión ilegítima en el honor”. Muchas han sido las llamadas solidarias que ha recibido, entre ellas, la de la Asociación de Prensa Profesional de Periodistas de Madrid.