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El inglés de Maduro

El inglés de Maduro es peor que el de Franco, si cabe. El otro día intentó cantar Imagine, de John Lennon, ante su habitual multitud, y el exchófer de las guaguas del Metro de Caracas hizo el ridículo, un trabalenguas. Si Franco y Maduro hubieran montado un coro, habría sido la ruina universal de las misas gregorianas. Mucho peor que el ladrido de los perros de La laguna cuando suena el ruido de los cohetes. Ya está bien de foguetes en la madrugada, porque van contra la ley que regula el ruido y porque los pueblos civilizados celebran hoy a sus Cristos con drones luminosos, que no hacen ruido y resultan más vistosos. El volador es una explosiva costumbre del mago, excepto cuando anuncia los grandes goles del Madrid en sus partidos con el Barça, en los que rara vez gana. Vi en la tele un reportaje de Franco hablando inglés para la BBC, me parece, y me dio vergüenza ajena, ya no sólo por su voz de vicetiple sino por la pronunciación deleznable. Yo, para hablar inglés, me quedo en casa, a pesar de que mi profesora fue mi tía abuela Minita Carmona, que me enseñó gramática inglesa igual que yo había aprendido la española. Pero después se me olvidó el acento y pronunciaba como Franco, aunque con mejor voz, así que me callé para siempre. Ahora, al escuchar a Maduro, cagado de miedo por el sonido de los motores del portaviones Gerald R. Ford, intentando entonar Imagine, decidí que debo seguir en casa a la hora de hablar inglés para no caer en el ridículo de Franco en la BBC y de Maduro ante su multitud enfervorizada, que son siempre los mismos. Yo veo a alguno de ellos y pienso: “Este tipo forma parte del equipo habitual del sátrapa”. Y eso.