superconfidencial

El mar

No existe nada más traicionero que el mar. Por eso al mar no hay que quererlo mucho, sino huirle. Ayer, tres personas murieron en Tenerife, asesinadas por el mar, que primero te da espectáculo y luego te envía una ola mortal. Al mar hay que respetarlo o conocerlo muy bien los que se acerquen a él. En estos tiempos de convulsiones, es preciso convertir en mínimos los riesgos. Te puedes matar en una autopista, pero si no cometes imprudencias es difícil que te dañes o que otros lo hagan: quédate en casa cuando el tráfico se haga insoportable. ¿Para qué coger el coche? No te asomes a la playa cuando reina un mar de leva tan impresionante como el del sábado último en el Puerto de la Cruz y en otras zonas de la isla. La primera vez que vi un ahogado, el recuerdo de aquel hombre despellejado por las rocas me impactó para siempre. Yo era un niño. Al ahogado de entonces lo sacaron precisamente por donde el sábado ocurrió la tragedia en el Puerto de la Cruz. Hace setenta años y todavía recuerdo aquella imagen. Es triste que el mar se lleve a las personas, pero también se hace peligroso jugarse la vida tan solo por ver el espectáculo de las olas reventando cerca. Yo tenía -la perdí-la foto de una ola, que tomó Santi Delgado no sé si para este periódico o para La Gaceta, una ola inmensa, como del tamaño de un edificio de 20 pisos, que surgió del limpio marino donde anclaban los barcos de Yeoward y llegó a tierra, arrasando todo lo que encontró. La foto era de premio, pero con tanta mudanza no sé dónde ha ido a parar, quizá duerma en el archivo de Santi, al que no veo desde que Franco era corneta. Ay.

TE PUEDE INTERESAR