A Elías Bacallado y a Lorenzo Dorta les conocí hace muchos años cuando la Transición en el mundo político español. Elías como alcalde del municipio de El Rosario y Lorenzo, de Garachico, adonde acudía a veces a jugar al fútbol con el Veteranos Villa Orotava. A partir de 1979 fuimos compañeros en el mundo municipal y luego, después de 1983 en el Cabildo tinerfeño. Años más tarde en la ATI y en las relaciones con Venezuela. Primero con Lorenzo y Simón Bolívar y luego con Rafael Caldera y Rómulo Betancourt. Con el presidente Caldera cuando le acompañé a la isla colombina por encargo de un emigrante canario venezolano, natural de La Gomera, y pudimos compartir la riqueza gastronómica y forestal del bosque de Garajonay por Vallehermoso y con el amigo Virgilio Brito por Hermigua. Recientemente me llamó la atención la crónica de El Cotarro, que escribe en DIARIO DE AVISOS el periodista José Carlos Marrero, por cuanto dio a conocer la anécdota del amigo Lorenzo Dorta con el que fuera presidente venezolano, Rafael Caldera, en su visita hace 50 años al Ayuntamiento de El Rosario siendo alcalde el amigo Elías Bacallado quien obsequió al presidente Caldera con una ‘manta esperancera’. Esta anécdota me llevó a recordar a la visita que en 1981 llevó a cabo a la Villa de La Orotava el que fuera Senador Vitalicio y Presidente de la República de Venezuela, don Rómulo Betancourt, en junio de ese año, por invitación del ayuntamiento de la Villa, a propuesta de la Asociación de Vecinos de San Juan del Farrobo, que querían celebrar los 300 años de la fundación de su iglesia parroquial con la participación familiar de don Rómulo con la iglesia del Farrobo. Vino acompañado del cónsul venezolano Jesús Márquez y de sus amigos Marcos falcón Briceño, Julio Pocaterra y del fotógrafo canario, Justo Molina. El miércoles 24 de junio subió conmigo al Parque Nacional el Teide donde le esperaban sus amigos venezolanos y el Dr. Alberto de Armas. De regreso a La Orotava bajamos por el municipio de El Rosario donde nos esperaba el amigo y Alcalde Elías Bacallado, quien le entregó una manta esperancera a don Rómulo Betancourt. Después de un almuerzo oficial al que nos invitó el gobernador civil en Mesa del Mar nos acercamos al ayuntamiento de La Orotava donde don Rómulo recibió el título e Hijo Adoptivo de la Villa de La Orotava por cuanto su padre, Luis Betancourt había nacido en la Villa Arriba .Al acto asistieron mi hermano Francisco Sánchez, alcalde del ayuntamiento villero, que estuvo acompañado por el Senador Alberto de Armas, el gobernador militar don Pedro Ravina y José Miguel Galván Bello, presidente del Cabildo Insular de Tenerife. Antes de marcharse don Rómulo intercambiamos algunas palabras y le comenté que la cultura de los pueblos se mide por el amor a los árboles. Nosotros con el drago y ellos con el araguaney.
