de remplÓn

La ‘lux’ de Rosalía

El esfuerzo que realizan las grandes multinacionales de la cosa tecnológica por definir la realidad, hace que nuestra cultura visual se amplíe por segundos. La definición del mundo que llamamos real, y su captación a través de las cámaras de los móviles, es una peregrinación con luces en continuo movimiento. Y a esta carrera deslumbrante se ha subido Rosalía. La cantante catalana, con un hacho de luz en la mano, planta cara a los avances visuales traducidos en píxeles de color, a los minúsculos puntos de luz, a las imágenes de minúsculas piezas que conforman un puzzle cada vez más definitorio. Algunos estudios nos advierten de la posible fatiga cognitiva que puede producir, a la larga, el empacho informativo de una promoción como la que está ahora en alza.

Por el contrario, la luz de los aparatos electrónicos de la que hablamos más arriba nada tiene que ver con la Lux de Rosalía. Su luz se posiciona más allá de una conversión súbita. Es una prisa apostólica, tal vez. La imperiosa necesidad de comunicar a los demás lo que ella vive como una certeza. No es la luz de la técnica, no son los fotones que nos alumbran. Tampoco es trasladable su vislumbre a fenómenos como las luces de Manresa, las misteriosas luminarias de la ciudad de Petra, o la majorera luz de Mafasca que todavía danza en los tableros solitarios de la isla de Fuerteventura. A Rosalía se le veía venir desde aquel vídeo de 2017, dirigido por Ignasi Monreal, que arrancaba en un coche con miles de adornos colgando del espejo retrovisor. Un vehículo que parece transitar por un retazo onírico. Como si fuera la visión de alguien que quiere decirnos que detrás de lo que percibimos con los sentidos, existe otra luz imposible de definir porque es inefable. Por eso se aferra, como se ve en el vídeo mencionado, a los místicos como san Juan de la Cruz desde los comienzos de su carrera. El vídeo Aunque es de noche es un claro antecedente de lo que vendría después. Sabe, como artista que es, que la poesía es el único camino, la única vía, el lenguaje por excelencia para bocetear a lo lejos la lux de la que habla en su último trabajo.