Sabían ustedes que las tertulias en la radio y en la televisión las inventó, en España, Paco Padrón, tanto en la verdadera Radio Club como en el Canal 7 del Atlántico? La tertulia El Perenquén (éramos Juan Manuel García-Ramos, Justo Fernández, Ángel Isidro Guimerá y yo, que moderaba, es un decir, además de Agustín Acosta, como contertulio suplente, cuando fallaba alguno de los citados, por causa mayor). Agustín se enamoró de una tinerfeña y aparecía vestido, impoluto, de El Corte Inglés, con trajes a medida. Fueron tiempos extraordinarios. En Radio Club, en el programa El Lote (Carmelo Rivero, Pepe Chela, Miguel Tejera y un servidor) nacieron los personajes de Juan Luis Calero, la Señora y el Caballero, que tanto éxito han aportado a su creador, primero en Radio Club y luego en Radio Burgado. Sobreviven, precisamente porque no tienen nombre ni edad. Paco Padrón recibió el Premio Ondas más merecido de la historia de estos galardones, descubrió a actores, importantes hoy en el cine español, y a la mayoría de los grandes profesionales que en estos tiempos pueblan las emisoras de radio y de televisión canarias. No desea que se le haga justicia, porque hasta yo se la debo. Famosa fue aquella anécdota en que me encontraba absolutamente boquerón y Paco tampoco tenía un duro. Pero me consiguió 100.000 pesetas y me las entregó, casi clandestinamente, en bar El Búnker, escondidos y tomándonos un cortado. Y otra vez, en la noche de los tiempos, firmamos (Paco, avalándome) una letra que estuvo rebotando en el banco más de diez años, hasta que yo pude pagarla, no sé ni cómo. En esa época, el peloteo era común. Todavía sueño que estoy buscando a mi amigo para ir a Corredores a renovar la puta letra, que usé para uno de mis proyectos chimbos. No me falló nunca, yo a él sí.
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