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Chancho limpio nunca engorda

Chancho limpio nunca engorda”, decían Les Luthiers y tenían razón. Ahora hay seis o siete casos en España de peste porcina en Cataluña, todos en jabalíes ninguno en cerdos, que algunos atribuyen a que los chanchos comían caca de Europa del Este, no de Marruecos. La peste porcina anda por los países del Este y por Marruecos, pero nadie la trajo a este país en un bocadillo de carne de jabalí procedente de Rabat, sino que los animalitos se cuelan en las basuras de Barcelona, en barrios en los que viven rumanos y de por ahí, que traen a España alimentos contaminados y que luego los cagan, claro. ¿Qué cómo se arregla esto? Pues que la UME se cargue a los jabalíes, a tiro limpio, como pretenden, me parece un disparate. El Ejército no está para convertir a sus soldados en cazadores. Se arregla levantando la veda a los cazadores de toda la vida, que mantenían a raya a la especie. Pero aquí en España al cazador lo han convertido en un delincuente, aunque no sea la caza precisamente mi afición favorita: yo no mato ni a una mosca. El otro día, delante de mi casa, un señor que paseaba un perro se encontró con una rata que parecía un gato y, muy certeramente, la liquidó con un adoquín suelto, que mandó al paraíso al peligroso animal. Si se enteran los ecologistas meten en la cárcel al señor del perro y le organizan un entierro de tres capas al roedor. Al selvático animal, al jabalí, hay que hacerlo regresar a su entorno y no permitirle que siga hurgando en los vertederos de Cataluña, sembrados de caca del Este. Oiga, cada uno en su sitio. Y dejarse de machangadas de prohibir la caza de los lobos de Caperucita y de los jabalíes contagiados. Yo seguiré comiendo jamón de bellota.

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