cultura

La música deviene en solidaridad con la actuación navideña de la Sinfónica

La capitalina Dársena de Los Llanos albergó el XXXI Concierto de Navidad de Puertos de Tenerife, dirigido por Pablo González, en una cita emitida por La 2 y el Canal Internacional de TVE
Concierto de Navidad de la Sinfónica de Tenerife 2025
El Concierto de Navidad festejó el arte musical y la solidaridad con una sobria actuación que emitió TVE a través de La 2 y el Canal Internacional. / Sergio Méndez

Todas las miradas estuvieron puestas en la noche de este jueves en la Dársena de Los Llanos de Santa Cruz de Tenerife, que se convirtió otra vez -y ya van 31- en un escenario donde festejar el arte musical y la solidaridad. A las 8.500 personas que adquirieron su entrada para disfrutar del Concierto de Navidad de Puertos de Tenerife se sumaron los varios cientos de miles que lo hicieron con la retransmisión de La 2 de Televisión Española y una audiencia potencial de 400 millones en su Canal Internacional.

La Sinfónica de Tenerife, con Pablo González, su director principal invitado, al frente, abordó un programa que tuvo a las danzas del mundo como hilo conductor. Además de la orquesta, la velada contó como solistas con la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, el tenor Juan Antonio Sanabria y el violinista Javier Comesaña.

El concierto se inició con la obertura de Ruslán y Liudmila, de Mijaíl Glinka, que dio paso a una muestra del arte vocal con la Habanera de Carmen, de Georges Bizet, y Maria y el Mambo de West Side Story, el musical de Leonard Bernstein.

ZARZUELA

Con el segundo movimiento de la Sinfonía española, de Édouard Lalo, y los Aires gitanos, de Pablo de Sarasate, el protagonismo lo recibió el violín. Una selección musical que se alternó con la Danza húngara nº 5, de Johannes Brahms, y las Danzas de Galánta, de Zoltán Kodály.

La zarzuela estuvo, asimismo, muy bien representada con fragmentos de El trust de los tenorios, de José Serrano; Las hijas del Zebedeo, de Ruperto Chapí, y el intermedio de Las bodas de Luis Alonso, de Gerónimo Giménez.

Cuando llegaron los villancicos, hacía tiempo que el público estaba entregado a la música. Con arreglos de Emilio Coello, señalaron la festiva despedida, en la que no faltó Una sobre el mismo mar, de Benito Cabrera (en orquestación de Peter Hope). Y luego sonó la célebre Marcha Radetzky, de Johann Strauss padre.

A la recaudación obtenida por la venta de entradas, al precio de cinco euros cada una, se añadieron 20.000 euros aportados por la Fundación DISA. Una cuantía total que refleja la vertiente solidaria de la velada, pues en cada edición se destina a tres iniciativas de carácter social. Este año las beneficiarias son Pequeño Valiente, Down Tenerife y Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

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