tribuna

EE.UU. declara la ‘guerra’ a Europa

Una espiral de detenciones y casos de acoso y corrupción agita la olla política en la sociedad española, cuando aún no se ha repuesto de la insólita sentencia condenatoria del fiscal general, que deja sobre dos patas el Estado de Derecho. Pero, a su vez, algo inaudito ha cogido a España desprevenida: la amenaza de EE.UU. contra Europa, alineándose con Rusia, como dos neuronas espejo.


Lo que está pasando en España sin que España se entere se entiende mejor conociendo lo que está pasando en Europa desde hace un cuarto de hora. La estrategia de seguridad nacional de Donald Trump, que hace diez días salió a la luz tapándonos el sol, declara una suerte de guerra geopolítico-ideológica a la UE, considerándola enemiga de EE.UU., tal como suena. Ese era el lugar que ocupaba desde la Guerra Fría el viejo adversario soviético, hoy ruso. Ahora se trata de la Guerra Común: el odio de ambos a Europa. La barbarie.
El objetivo de la Casa Blanca ya es oficial y miserable: desintegrar la UE -un anhelo compartido con Moscú-, mediante interferencia electoral con apoyo a la ultraderecha. Toma nota, España y, sobre todo, toma nota, PP. Los hackers rusos, como Pimpinela, actuando a dúo con la CIA, se presupone. Se adivina a la exaltada Fundación Heritage detrás de este complot retorcido, que atenta contra el modelo democrático de vida de 450 millones de ciudadanos de 27 estados hasta ahora aliados. ¿Recuerdan a Trump pensando con el hígado en voz alta: “La UE se creó para joder a los EE.UU.”? Pues ese veneno supura este plan.


El presidente iluminado (“soy muy inteligente y sé muchas cosas que ustedes nunca sabrán”) sostiene que Europa es una ONG samaritana de migrantes, que harán “desaparecer su civilización”, y desliza que él piensa replegarse de los países de Europa del este. La ventana de oportunidad que Putin acaricia para su expansión imperial. A este paso, la OTAN “ni está ni se le espera”, por más que Rutte, su secretario general, atenúe el divorcio trasatlántico.


El Congreso español está missing en este debate existencial de Europa de última hora. Despidió esta semana el curso político 2025 -hasta febrero de 2026-, sin pronunciarse, bajo el siroco nacional. España, como el avestruz, esconde la cabeza; la oposición conservadora, como antaño, da la espalda a lo que pase más allá de los Pirineos. La guerra de Ucrania, una paz condenada al suicidio ahora mismo por la pinza de Trump y Putin, se ha borrado también del panel político español. Pagaremos cara esta etapa de ojos vendados del PP, el último en enterarse de la puñalada de Trump. Sigan leyendo.


Los tecnoligarcas USA, como los turistas italianos de los safaris de Sarajevo, se ofrecen a disparar a Bruselas a quemarropa, para evitar las sanciones por abuso de posición dominante que implantó un español, Joaquín Almunia, siendo comisario europeo de la Competencia. El cambio de paradigma del oso americano con la cérvida Europa conlleva aupar a la ultraderecha -como hace Moscú- para “derrocar” gobiernos demasiado progresistas y “estúpidos”, según Trump, el inteligente. La vía es la Afd (Alternativa para Alemania), icono ultra que enfervorizaba al vicepresidente J. D. Vance en la Conferencia de Múnich, recién llegados al poder. Perversamente, Vox estaría del lado correcto yanqui de la historia para cuando Sánchez convoque elecciones. ¿El PP lo tiene claro?


A España cabe verla cómicamente, es un país divertido que aflige por inocente y desinformado en medio de las astracanadas del Congreso. En cambio, las payasadas de Trump han cruzado todas las líneas rojas. A Europa -como a Pepe Monagas- solo le resta confiar en el Estado profundo de EE.UU., que el republicano teme tanto como a los archivos de Epstein. Se trata de un supuesto poder en la sombra que le pararía las patas. Decía el personaje de Pancho Guerra, en la versión de Pepe Castellano, señalando a Rigorito un mapa manoseado, en medio del océano -la ruta venezolana-: “Si son islas, nos salvemos; pero si son cagadas de moscas, Dios nos coja confesados”.


Trump nos tiene tantas ganas o más que a Maduro (en Oslo, por cierto, la Nobel de la Paz María Corina puso por las nubes al magnate que está a punto de invadir su país, quizá debió moderarse un poco). Visto lo visto, a Sánchez le honra haber sido el Pepito Grillo de aquella cumbre de la OTAN del 5%. Nos ocultaban que nos iban a dejar solos…


Feijóo, ese hombre de oposición en el poder, tiene prisas por las elecciones. Le espera la jueza por el caso Mazón (símbolo de sus gobiernos territoriales). Si Sánchez hace caso a Yolanda Díaz y renueva el Gobierno, Feijóo seguirá esperando 2027, el año en que el americano piensa retirar sus defensas europeas y dejar el camino expedito al ruso. Tres años después, según la OTAN, Victor Orbán y el sursuncorda, Putin declararía la guerra a la UE.
2030 está a la vuelta de la esquina. Esa espada de Damocles amenaza a toda Europa, salvo, por lo visto, a España, absorta en su laberinto.

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