tribuna

Juan Carlos de Borbón y el Sáhara

A Juan Carlos de Borbón lo conocí a finales de los años de 1950 en La Orotava cuando visitó la Villa en la casa de don Pedro Ponte, cerca de la iglesia de la Concepción y del casino de la aristocracia, propiedad de don Fernando del Hoyo y doña Laura Salazar y no muy lejos del Ayuntamiento orotavense donde estuvo su abuelo Alfonso XIII en visita oficial en 1906 y donde se acercó el general Franco cuando vino a Tenerife en 1950. Recuerdo que la familia de don Pedro Ponte organizó a finales de los años de 1950 un baile donde acudieron jóvenes aristócratas de la Villa para animar la visita del príncipe Juan Carlos que de vez en cuando se acercaba al puerto de Santa Cruz de Tenerife cuando atracaba el buque Juan Sebastián el Cano.

También en esa época el príncipe español se acercaba a la finca de El Drago, situado a la entrada de la Villa en la zona de El Ramal, donde merendaba invitado por su amiga doña María Ascanio, viuda de don Domingo Salazar. La visita del joven Juan Carlos, nacido el 5 de enero de 1938 en Roma, hijo de don Juan de Borbón y de doña María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias, es un recuerdo de ámbito local que vincula a la realeza española con el municipio orotavense en la isla más alta de España, Tenerife.
Años más tarde, en 1975, Juan Carlos fue proclamado el 22 de noviembre rey de España, días después de la muerte de Franco y de la celebración de la dichosa Marcha Verde en el Sahara Occidental, español entonces, que causó el comienzo de un caos político en un acuerdo tripartito en Madrid, derivado de una operación entre Juan Carlos y el gobierno de España, con el rey marroquí Hassan II y el secretario de Estado de USA, Henry Kissinger. A partir de entonces Juan Carlos quedó marcado como responsable de la pérdida del Sáhara por haber facilitado la donación a Marruecos y Mauritania.
El partido Frente Polisario aglutinó una importante masa de ciudadanía saharaui que se enfrentó a España, Marruecos y Mauritania, hasta el punto que creó en 1976 la RASD. Los expertos políticos dicen que su reinado se marcó con el inicio de la transición española en un proceso que llevó a España de una dictadura a una monarquía parlamentaria.
El golpe de estado de Tejero en el día lunes, 23 de febrero de 1981, marcó una referencia difícil de olvidar en la historia de nuestro país y del municipio orotavense ya que al día siguiente la corporación de La Orotava tuvimos pleno ordinario y se aprobó por unanimidad concederle una medalla de oro de la Villa al rey Borbón pero costó mucho tiempo para que la casa real aceptara el acuerdo municipal. Lo certifico como responsable institucional de la corporación municipal que fui y tuve que pelear varias horas con el jefe de la casa real para que Juan Carlos aceptara la Medalla orotavense.
Curiosamente, la visita posterior de la representación municipal a la Zarzuela en Madrid estuvo acompañada por una incidencia política de un concejal villero, como lo fue también en 1985 cuando subimos a las cumbres de Izaña cuando vinieron los reyes al casino del hotel Taoro en el Puerto de la Cruz junto con otros jefes de estado de Europa.
Una vez que terminé una de mis etapas políticas como diputado europeo en 1996, fui invitado a la isla de La Palma, por el presidente de Canarias, Manuel Hermoso, para conocer la puesta en marcha de telescopios astronómicos en las cumbres de la isla Bonita. Asistieron los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, así como Victoriano Ríos, presidente del Parlamento canario, y el diputado tinerfeño Luis Mardones, al igual que los embajadores de Alemania e Inglaterra. Todos ellos vivieron una anécdota con los tabacos palmeros que le ofrecí al rey Borbón en la cumbre de Garafía ya que el Cabildo palmero se había olvidado de ellos.
A pesar de su éxito en la transición democrática española, la segunda mitad del reinado de Juan Carlos estuvo muy marcada por diversas controversias e incluso por escándalos varios que le afectaron de manera pública por sus diferentes actuaciones. Quizás por todo ello abdicó en junio del año 2014 cediendo el trono a su hijo Felipe VI. Lo que hizo con el Sahara en 1975 no puede olvidarse tan fácilmente. A pesar de haber escrito el libro Reconciliación, el rey Juan Carlos de Borbón dejó mucho que desear en la historia del Sahara y de España.

TE PUEDE INTERESAR